¿De qué está hecho Meade?
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¿De qué está hecho Meade?

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Opinión

¿De qué está hecho Meade?

15/01/2018
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De visita en Jalisco, Enrique Peña Nieto dijo la semana pasada que no era cierto que leía poco. La declaración no venía a cuento –estaba en la inauguración de una vialidad–, pero evidencia que el presidente no ha superado lo ocurrido en la Feria Internacional del Libro de 2011, cuando no pudo decir, de manera sencilla y correcta, los tres libros que habían marcado su vida.

“Resultó que poco leía, lo cual no era cierto, pero pues a final de cuentas hoy estamos llenos de muchas falsas noticias”, fue lo que declaró el mexiquense la semana pasada.

Sin embargo, ¿qué fue exactamente lo que ocurrió hace poco más de cinco años en la Fil de Guadalajara?

Más allá de libros y autores, con su resbalón Peña Nieto aportó, involuntariamente, una pista sobre quién era en verdad cuando le quitaban el guion o el teleprompter.

Alguien que estaba en la sala esa tarde, Jesús Silva Herzog-Márquez, lo sintetizó de esta manera unos días después: “No me preocupa que un político lea poco y mal, como parece ser el caso del político mexiquense. Me preocupa que sea incapaz de activar neuronas cuando surge el imprevisto. Ese fue el angustioso espectáculo que presenciamos quienes lo vimos hundirse en ese pozo oscuro que es para él la invitación a pensar sin coreografía”. (Reforma 05/12/11)

Incapacidad de activar neuronas ante un imprevisto, qué clarividencia la del articulista al tejer una frase que hoy puede colgarse de epitafio del sexenio.

En aquella campaña participaban algunos que hoy promueven a José Antonio Meade. El jueves, a través de su vocero y por escrito, Meade amenazó con demandar a periodistas de Animal Político por haber publicado una nota donde, a partir de un informe público de la Auditoría Superior de la Federación, se reportaba que, al estilo de “La Estafa Maestra”, hubo desvíos en Sedesol por 540 millones de pesos durante las gestiones de Rosario Robles y de su sucesor, el hoy precandidato priista.

Sin un gramo de la involuntaria comicidad de aquel episodio de Peña Nieto en la FIL, la carta-amenaza de Meade a Animal Político es reveladora de la madera del virtual candidato.

Si no quieren invertir su tiempo, les resumo la Midmisiva:

Los hallazgos de la ASF sobre probables desvíos en programas sociales le parecen menores, insuficientes, desdeñables.

Resta importancia al tema del destino de los recursos: si él los entregó legalmente, el probable desvío de ese dinero no le merece mayor mención.

El hecho de señalar, en un medio informativo, que hay una investigación en curso, lo considera difamatorio. Literal.

En todo caso, remata, él no firmó esos convenios sino su antecesora (preocúpate Rosario).

Y la amenaza: “Por todo lo anterior, se considera que el contenido de la nota referida supera por mucho el derecho a la libertad de expresión con que cuentan los gobernados en un Estado de derecho, vulnerando la esfera jurídica de terceros, en el caso, los derechos de José Antonio Meade Kuribreña, pues lo ahí manifestado constituye una injuria gratuita a su persona, es por ello que se valorará emprender las acciones legales en contra del portal de noticias que publicó la nota y en contra del autor de la misma”. 

Peña Nieto tiene el pretexto de que en la FIL se puso a improvisar, pero el abogado Meade no. Él y su equipo (donde hay otros abogados) redactaron y enviaron un texto que revela diáfanamente un talante: el funcionario es intocable y cuidadito gobernado con que olvides eso.

Meade activó las neuronas y nos dejó ver de qué está hecho.

Twitter: @SalCamarena

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Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.