Buscando al Camacho Solís de la reconstrucción
ESCRIBE LA BÚSQUEDA Y PRESIONA ENTER

Buscando al Camacho Solís de la reconstrucción

COMPARTIR

···

Buscando al Camacho Solís de la reconstrucción

03/10/2017
1
   

   

Manuel Camacho Solís. (Cuartoscuro/Archivo)
,

El 26 de septiembre, una semana después del sismo que ha cobrado 221 vidas en la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera hizo publicar en la Gaceta Oficial un decreto “por el que se instruye la elaboración del Programa y se crea el Órgano de Apoyo Administrativo a las Actividades del jefe de Gobierno denominado Comisión para la Reconstrucción, Recuperación y Transformación de la Ciudad de México en una CDMX cada vez más resiliente”.

Esa comisión se encargará de hacer el programa de reconstrucción, mismo que Mancera aprobará; tendrá un órgano consultivo (compuesto de 27 dependencias del gobierno de la ciudad); y deberá convocar a organismos nacionales y extranjeros, y lo mismo de la sociedad civil, para que ayuden a las tareas de recuperación de la capital. Una supercomisión.

Una semana después, y hasta la hora en que se entregó esta columna, ese superorganismo, del que si hacemos caso a la redacción del decreto depende el futuro de la ciudad en cuanto a que ésta salga fortalecida del catastrófico sismo, está acéfalo. No existe, pues, más que en el papel. Y por tanto una semana después no ha comenzado ni a diseñarse el programa de reconstrucción.

Gente con conocimiento del tema asegura que esa comisión no será colegiada, ni nada por el estilo. Es decir, que tendremos en realidad un comisionado(a) para la reconstrucción. El Manuel Camacho Solís (QEPD) de la reconstrucción, pues.

Dicen las mismas fuentes que por su perfil el(la) comisionado(a) tendrá la capacidad de sentarse a dialogar con instancias del gobierno federal (porque así lo especifica el decreto mediante el que surgirá la comisión) y de administrar la llamada Plataforma CDMX, que también surge del decreto ya mencionado, y que es definida como una herramienta digital que “consistirá en una base de datos oficiales para el seguimiento, coordinación y control de las acciones de apoyo de la CDMX cada vez más resiliente, como respuesta a las necesidades”.

O sea, una chamba endemoniada: diseño y ejecución del programa de reconstrucción, y administración de plataforma por el mismo precio. A ver quién se echa ese trompo a la uña.

Por si fuera poco, ayer le dieron un caballazo a la nonata comisión.

Mancera presentó una cosa que se sacaron de la manga (no existe en términos legales, ni en el multicitado decreto) llamado “Consejo Científico para la Reconstrucción de la CDMX”.

Ese 'Comité Científico Asesor' está integrado por universidades (entre ellas el Tec, que en este caso es juez y parte, con muchas explicaciones regateadas en torno a sus propios muertos), y tiene como objetivo “realizar estudios orientados a la formulación de recomendaciones de políticas públicas para la reconstrucción, recuperación y transformación de la CDMX”.

Para sus tareas, el 'Comité Científico' tiene sus muy buenos 50 millones de pesos. En cambio el gobierno (es un decir) advirtió en el decreto que el comisionado que llegue deberá gestionar los recursos públicos y privados para el programa de reconstrucción.

En concreto, dos semanas después del sismo no tenemos supercomisionado, por tanto tampoco bocetos de plataforma ni de programa, pero ya tenemos un nuevo comité, y de científicos, que opinará sobre la reconstrucción.

Para cuando encuentren al comisionado(a), éste ya tendrá el mundo encima de tantos que han recibido encargos de Mancera.

Todo suena a que con tal de no dejar de salir en la televisión, o buscando a quién dejarle el arpa de la reconstrucción, Mancera se la pasa poniendo a los bueyes, all due respect, detrás de la carreta, y ésta no tiene quién la conduzca.

Twitter: @SalCamarena

También te puede interesar:
¿Vuelta a la normalidad?
CDMX: reconstrucción, ¿hacia dónde?
La escuela Rébsamen, la corrupción y Rochita

,

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.