Amapola: Jolopo, Yutziri y el drama campesino
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Amapola: Jolopo, Yutziri y el drama campesino

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Amapola: Jolopo, Yutziri y el drama campesino

01/06/2018
Actualización 01/06/2018 - 13:51

El 22 de octubre de 1977 José López Portillo fue a Sinaloa a una gira de “evaluación”. Sobre esa visita, al día siguiente el entonces presidente apuntaría en su diario que “es dramático el caso de los campesinos que cultivaban amapola y mariguana, con su vida llena de riesgos y sin que les sustituyamos el modo de ganarse el sustento”.

En sus memorias, publicadas una década después, López Portillo abundaría sobre el “drama campesino ligado al narcotráfico:

“En aquella gira, por cierto, enfrenté por primera vez, como un hecho y no un concepto, un problema que no ha tenido ni tiene solución: el drama de los campesinos que cultivan marihuana y amapola, con graves daños para la sociedad y riesgos para ellos mismos. Creo que es una de las dolorosas implicaciones, de la brutal, odiosa y sórdida tragedia del narcotráfico, en el que el eslabón más débil es el campesino necesitado y vulnerable; el que más arriesga; al que le dan migajas del botín siniestro y el que, frecuentemente, no tiene otras alternativas de sobrevivencia.

“No hubo entrevista que como presidente hubiera tenido con homólogos norteamericanos, en la que no se tratara este recíprocamente vergonzoso problema.

“No hubo Informe Presidencial en el que no se informara del resultado de la campaña antidrogas. No hubo año en que no cobrara víctimas. No hubo año en el que no se gastaran sumas crecidas en ese combate.

“Así se vivió la tragedia de campesinos pobres sin cultivos sustitutivos, ni organización para proporcionarles facilidades, que echaban de menos la oportunidad de sobrevivencia y acumulaban rencores contra el gobierno por haberles destruido sus siembras de mariguana. Un fenómeno de lo más complejo y sombrío. Pero el problema sigue y seguirá vivo y complicado, mientras el mercado de consumo norteamericano siga ávido y la riqueza con que se trafica sea tentación para los riesgos. Toda a brutalidad desnuda el vicio (…).

“Uno de los problemas y no menor, con que me encontré cuando la Operación Cóndor acabó con la producción de enervantes en la Sierra de Sinaloa, fue el grito de los campesinos: '¿Entonces qué sembramos para comer?' Tuve que ser inflexible y reconozco que los esfuerzos de sustitución, poco eficientes”.(*)

Yuritzi Gómez López no había nacido cuando López Portillo visitó en aquella ocasión Sinaloa. Pero en su tierra, en Guerrero, esta candidata a diputada local no necesita haber leído las memorias del expresidente para volver, cuatro décadas después, a lamentar, con idéntica lógica que Jolopo, la incapacidad de México para resolver el drama de los campesinos que cultivan droga.

A sus 33 años, el 29 abril comenzó su campaña en el Distrito XIX local de Guerrero con una idea muy concreta: “propondré un tema de suma importancia, que es la legalización del cultivo de amapola con fines medicinales, porque ya no podemos desgarrarnos las vestiduras y hacer caso omiso ante este tema”. Y planteó “un blindaje para la sierra, en el que si el gobierno estatal y federal no me ayuda con proyectos para subsistir, entonces que no vengan a destruir mi trabajo como floricultor, ya que no me dan otra opción para comer”.

Un mes después, y desde un cultivo de amapola, Yutziri reiteró su propuesta, hecho con el que logró mayor impacto mediático (aquí un reporte de Denise Maerker).

En el año más violento de nuestra historia reciente, violencia que en buena medida tiene su origen en los narcóticos, los tres candidatos presidenciales han evadido un debate real sobre la inseguridad.

Yutziri, en cambio, tiene una propuesta. Una sobre un drama que no puede esperar otros 41 años a ser atendido.

*Mis Tiempos, Fernández Editores, 1988.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.