Opinión

Salir del estancamiento político económico, reto del dirigente centrista


 
Sacar a Italia del estancamiento político económico en que se encuentra no será una tarea fácil para Enrico Letta, por más que tenga el visto bueno de la derecha encabezada por el magnate Silvio Berlusconi y del centro moderado del expremier Mario Monti.
 
Letta, durante 4 años subsecretario del Partido Democrático (PD) que ganó por estrecho margen los comicios de febrero bajo el mando de Pier Luigi Bersani, sin que éste haya logrado formar gobierno, rechazado por el movimiento antisistema Cinco Estrellas de Beppe Grillo al tiempo que se negaba a negociar una 'gran coalición' con el Pueblo de la Libertad (PdL) de Berlusconi, tendrá que seleccionar un gabinete al gusto de los mercados y de Bruselas, que le exigen emprender reformas para sacar del marasmo a la tercera economía de la Unión Europea -en su recesión más larga desde 1945- y sobrevivir la próxima semana al voto de confianza del Parlamento, atomizado tras las elecciones.
 
Por lo pronto, los nombres que ya se barajan para las pláticas que abrirá hoy Letta van en línea con la administración tecnocrática saliente de Monti, aunque también se menciona a políticos como Angelino Alfano, exministro de Justicia que soñó con suceder a Berlusconi. Para la cartera de econonía se maneja a Fabrizio Saccomanni, director general del Banco de Italia, mientras que Enrico Giovannini, jefe de la agencia de estadísticas ISTAT, asumiría en industria. El propio Monti ocuparía relaciones exteriores, para aprovechar los contactos que cultivó, en especial con Alemania, durante su periodo.
 
Los inversionistas reaccionaron con alivio ante el posible fin de la crisis política, señaló Reuters, y el costo del endeudamiento cayó a su nivel más bajo desde la entrada en vigor del euro en 1999. Sin embargo, persisten las diferencias sobre la reforma de la ley electoral y Renato Brunetta, uno de los dirigentes del PdL, advirtió que sólo apoyarán a un gobierno que elimine el impuesto a la vivienda establecido por Monti. El PD, de centro izquierda, sólo acepta una reducción parcial del impopular tributo, que así dejaría sin cubrir el déficit público según los economistas.
 
Lucha
 
Dentro del PD, además, hay oposición a cualquier arreglo con Berlusconi. Las pugnas internas provocaron la renuncia de Bersani al liderazgo la semana pasada y también hay dudas sobre la posición que adoptará Matteo Renzi, el ambicioso alcalde democrático de Florencia que resultó vetado por Berlusconi para encabezar el gabinete, al considerar que será su mayor rival en el futuro.
 
Nacido hace 46 años en Pisa y diputado por la región de Las Marcas, Letta fue jefe de las juventudes del Partido Popular Europeo (democristiano), ministro de industria, comercio y artesanías, así como de asuntos europeos. Con dominio del inglés y bien relacionado -su tío Gianni Letta fue subtitular del Gabinete y es uno de los más estrechos colaboradores de Berlusconi-, quien sería el segundo premier más joven de Italia desde 1945 fue escogido por el presidente excomunista Giorgio Napolitano, luego de su inédita reelección legislativa el fin de semana a los 87 años, por encima del favorito Giuliano Amato, 2 veces primer ministro y ya de 74 años, gracias a su juventud y experiencia en el Parlamento.
 
Berlusconi, apuntó el diario Il Fatto Quotidiano, prometió a Napolitano respaldar al gobierno de Letta; no obstante, su repunte en los sondeos y las diferencias en el impuesto a la vivienda podrían llevarlo a buscar nuevos comicios.
 
Proeuropeo y con una trayectoria que incluye al grupo del Ministerio del Tesoro que preparó la entrada italiana a la divisa única en los años noventa, Letta posee las cualidades necesarias para transformarse en uno de los nuevos artífices de la política penínsular; sin embargo, no dejó de reconocer, luego de entrevistarse con Napolitano en el Quirinal, que "siento una fuerte responsabilidad sobre mis hombros, más fuerte que la capacidad de mis hombros para soportarla".