Opinión

Salinas y Peña: paralelos y diferencias


 
¿En qué se parecen y en qué se diferencian las administraciones de Salinas y Peña?
 
En diversos círculos empresariales y políticos hay cada vez más referencias al parecido que tienen las administraciones de Enrique Peña Nieto y Carlos Salinas de Gortari, por lo menos en los 4.5 meses que lleva el actual gobierno.
 
Es cierto que hay algunos paralelos, pero también existen más diferencias de lo que parece en primera instancia.
 
Veamos:
 
1) La aprehensión de Joaquín Hernández Galicia en enero de 1989 fue uno de los primeros actos de gobierno de Salinas, controlando de esta forma a quien eventualmente hubiera sido uno de sus opositores (así fuera encubierto) más complicados. El paralelo con la detención de Elba Esther Gordillo es obvio, también quitando de en medio a quien probablemente hubiera sido un obstáculo muy grande para la reforma educativa.
 
2) El gobierno de Salinas llegó en condiciones de mucha mayor debilidad que el de Peña. Aunque porcentualmente obtuvo una votación mayor, la sombra del fraude estuvo presente siempre, y ello condujo a Salinas a buscar legitimación a través de una serie de medidas espectaculares. Además, del caso de La Quina, por ejemplo, se dio la detención de Eduardo Legorreta. Las reformas estructurales no estaban en la plataforma de Salinas. Más bien las decidió ya estando en la operación y fortalecido el gobierno. La caída del Muro de Berlín, además, modificó sus percepciones. Peña, en contraste, incorporó las reformas como agenda desde la propia campaña. Coinciden los dos gobiernos en su proyecto reformista, difieren en el momento de lanzar los cambios.
 
3) El PRI en la época de Salinas de Gortari mantenía la mayoría absoluta de las dos cámaras, pero carecía de la mayoría calificada que se requería para hacer reformas constitucionales.
 
Salinas estableció en los hechos un "pacto" con el PAN en ese momento y logró el respaldo necesario para hacer diversas reformas constitucionales, o bien obtener la ratificación de TLC.
 
Sin haber suscrito un "pacto", como el que hoy tenemos, generó las coaliciones necesarias para pasar reformas importantes, como la privatización de la banca, el cambio al artículo 27 o el propio TLC.
 
Hay paralelo en el fondo, no en la forma que tomó esa coalición. Otra diferencia notoria es que el PRD estaba opuesto a las reformas y hoy es parte del Pacto.
 
4) La imagen internacional de México mejoró rápidamente tras la llegada de Salinas de Gortari al gobierno y logró mantener el atractivo económico del país por varios años, hasta el desastre de 1994.
 
Peña Nieto logró también un cambio de percepción muy rápida y se generalizó entre inversionistas la creencia de que este gobierno tiene gran capacidad operativa y será capaz de sacar adelante diversas reformas.
 
Salinas se sobregiró en la confianza. Es decir, generó más expectativas de las que pudo cumplir. Todavía no sabemos si Peña Nieto habrá de incurrir en el mismo error o será capaz de cumplir con lo que los inversionistas están esperando de él.
 
5) México ha cambiado mucho desde 1988 hasta hoy. Sería un exceso de simplificación pensar que se pueden repetir los patrones de comportamiento social y político de entonces. El país es muy diferente. La sociedad es muy diferente.
 
Por ejemplo, el escrutinio público sobre los actos de gobierno no tiene punto de comparación. Un dato muy específico ilustra este hecho. Durante todo el sexenio de Salinas, las reservas internacionales del Banco de México sólo se revelaban en el Informe de Gobierno y en el discurso del secretario de Hacienda ante la Convención Bancaria. Hoy se conocen cada semana.
 
Tal vez la historia hubiese sido diferente si desde entonces hubiera existido tal escrutinio.
 
enrique.quintana@elfinanciero.com.mx