Opinión

Salinas quiere lavarse
el rostro

Ya no es un libro, así de grueso lo que nos receta, ahora tiene una modalidad juguetona. A 25 años de que se anunciara la privatización de Teléfonos de México, escribe un artículo exclusivo para El Financiero. Aquí, él mismo se pregunta y también se responde. Seleccionó 11 puntos que pudieran ser de interés público como: “Al privatizarla, Telmex se convirtió en monopolio privado y sin regulación”. Responde, falso, y da cuenta de sus argumentos.

Así en forma lúdica, va jugando con la inteligencia de todos nosotros y como si se tratara de “serpientes y escaleras”, va dando cuenta de lo que a él le interesa exponer sin el riesgo de tener enfrente a un solo reportero.

Otra pregunta-respuesta: “La privatización de Telmex hizo a Slim el hombre más rico del mundo”. Falso. “Él ya era un hombre acaudalado, quien se especializó en comprar empresas rentables en forma muy barata. Slim aprovechó la falta de regulación para insertarse en la telefonía móvil y entró como dominante en este sector”. Otra pregunta-respuesta: “Al privatizarla, Telmex se convirtió en monopolio privado y sin regulación”. ¿Cuál cree usted que sea la respuesta? Falso. “Se establecieron condiciones para que eso no sucediera; sin embargo… una Cofetel débil permitió a Telmex esa posición dominante que hoy tiene”.

Así, como en un juego, el señor Salinas va de arriba abajo marcando los puntos que le interesa ventilar y, obviamente, no hay nadie presente para realizar preguntas diferentes.

Así el juego continúa: “Slim se quedó con Telmex aun cuando no hizo la oferta más alta”. Falso. Otra: “La venta de Telmex se hizo en forma apresurada, se malbarató y quedó en poder de socios ocultos”. Falso. Una más: “Telmex incumplió con el título de concesión”. Falso... sólo al inicio.

¿Y dónde están las percepciones que no son falsas?

De 11, sólo son dos. Veamos: “Telmex es hoy un monopolio privado”. Cierto. “Telmex controla 80 por ciento del mercado de telefonía fija y el 70 por ciento de telefonía móvil. Es una empresa dominante en todos los segmentos del mercado y en todo el país, goza de un poder de mercado duradero que la competencia no está minando y que tampoco está limitado por la regulación de ninguna manera eficaz”.

En otra se pregunta lo obvio: “Telmex es hoy una empresa ineficiente y abusiva”. Cierto. Y añade Carlos Salinas: “...sus precios son demasiado altos, los usuarios mexicanos pagan más que la mayoría de los países miembros de la OCDE. El caso de la banda ancha, la más importante tecnológicamente, es la peor. Los precios se cuentan entre los más altos y la tasa de penetración es la menor con velocidades muy lentas. Telmex tiene márgenes de utilidad que duplican a los de la OCDE. Altos costos, precios elevados, mala calidad, pocas opciones actúan por el bienestar de todos los mexicanos”.

De este modo, Carlos Salinas salva su papel en la privatización y reprocha a los siguientes gobiernos haber dejado hacer lo que ha querido Carlos Slim.

Deja claro, según su entender, que el deterioro actual de Telmex proviene de la ausencia de regulación. “Los gobiernos han permitido durante más de 20 años que Telmex abusara de su posición dominante. Repetidas violaciones y abusos no han tenido sanciones graves. La autoridad tampoco exigió que respondiera a las solicitudes de interconexión como establece el título de concesión. La fortuna descomunal de Slim exhibe a gobiernos permisivos que durante años mantuvieron una regulación ausente que facilitó su acción monopólica”.

Su mensaje es claro, él lo hizo bien, la privatización fue exitosa pero lo que no pudo controlar fue la debilidad de los gobiernos que le siguieron.

¿Es correcto señor Salinas?

Twitter: @RaulCremoux