Opinión

Sale Gran Bretaña de la Unión Europea, ¿y…?

 
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ME Brexit (Especial)

El referéndum realizado en Gran Bretaña en días pasados, donde ganó la postura de retirarse de la Unión Europea después de participar más de cuarenta años en la misma, ha tenido un fuerte impacto en los distintos mercados en el mundo.

Aunque el resultado del referéndum no era obligatorio, sino sólo una consulta, ya el primer ministro avisó que renuncia para que su sucesor pueda iniciar los trámites para desincorporar al país de este bloque económico y político, dando por seguro que así se hará.

Aunque las distintas encuestas anticipaban un empate, se esperaba que ganara la posición de quedarse en la Unión y que el referéndum fuera sólo un trámite, ya que el costo de renunciar a este gran mercado comercial y de servicios es muy elevado y los votantes estarían conscientes del mismo. Cuando el resultado es el contrario al esperado, los mercados tienen una sobrerreacción negativa, al desconocerse los procesos para retirarse de la Unión, los tiempos y los costos, así como lo que significa para cada sector, grupo y país. Un evento muy improbable, pero que se da en la realidad lo denominan “Cisne Negro” y puede tener costos elevados, que fue lo sucedido en 2008 cuando quebró el grupo financiero Lehman Brothers. Existe temor, con cierto fundamento, de que la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea rompa equilibrios económicos y políticos provocando otra crisis global.

Ahora el gobierno inglés deberá pedir autorización al Parlamento de Europa para iniciar el proceso de desincorporación, solicitud que deberá ser aprobada por los otros 27 miembros de la Unión. Todo el proceso puede tardar hasta dos años, periodo en el cual se deberán definir qué tipo de acuerdo comercial y de servicios adoptará con cada país o grupo de países. Parte de la incertidumbre se debe a que este es el primer caso que alguien solicita su retiro de la Unión Europea. Además, el actual gobierno no quiere hacer la solicitud formal y pide que sea el gobierno entrante quien la tramite, lo cual alarga el periodo de incertidumbre.

Las causas inmediatas del resultado del referéndum son el descontento de la población por el bajo crecimiento de la economía de Gran Bretaña, que atribuyen al hecho de estar en la Unión Europea, a la creencia de que es muy costosa su burocracia y al hecho de tener que recibir inmigrantes y refugiados en su territorio.

Sin embargo, poco se analiza el hecho de que este país tenía un estatus privilegiado en la Unión al conservar su propia moneda, un mayor control de sus fronteras y otros beneficios económicos.

Entre los impactos directos de su salida está el riesgo de que otros países y regiones de la zona busquen también retirarse o que traten de independizarse, como pueden ser Grecia, Cataluña en España y la misma Escocia en Reino Unido.

Especialmente grave es el financiamiento de su elevado déficit de cuenta corriente, del 7.0 por ciento del PIB, bajo el nuevo escenario, lo que ha influido para que se reduzca su calificación crediticia. Es por lo mismo que se espera que su moneda tenga una devaluación relevante durante los siguientes meses, sobre todo si tarda en llegar a acuerdos comerciales y de servicios con los demás países de la zona. Además, los montos de inversión extranjera que recibirá serán más bajos y se reducirá la importancia de su sector financiero, todo lo cual se reflejará en mayor desempleo en el corto plazo.

El impacto directo e inmediato hacia México es muy pequeño por el poco comercio que realizamos con ese país (0.6 por ciento de nuestro comercio total), pero los ajustes en los flujos financieros si impactan a nuestro tipo de cambio. A mediano plazo si se tendrán varios efectos negativos que podrían alcanzar a México, como es la reducción del comercio internacional por la mayor salida de países de este acuerdo; que otros países decidan cerrar sus economías al comercio perjudicando nuestro ventas al exterior o que candidatos que apoyan reducir el comercio ganen las elecciones en sus países, como sería el caso de Trump en Estados Unidos.

La reacción del gobierno mexicano de proponer una reducción en el gasto público, y por ende en el déficit fiscal, es la correcta ya que los mercados financieros buscan bajar sus riesgos en este entorno. Lo anterior significa que disminuirá la entrada de capitales y de inversión hacia países con menor calidad crediticia, como es el nuestro, lo que dificultará financiar el actual déficit de nuestro gobierno, por su elevado monto. La situación sería la opuesta si México hubiera conservado su fortaleza macroeconómica.

Correo: benito.solis@solidea.com.mx

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