Opinión

Salario mínimo, salario generador de pobreza

 
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ME 10 centavos (Especial)

¡Que vergüenza! El salario mínimo no le alcanza al trabajador que lo recibe ni para cubrir sus gastos más elementales. El salario mínimo es un salario de hambre que, afortunadamente, sólo lo recibe una pequeña parte de los asalariados. Es un salario que alimenta la pobreza en vez de combatirla. Es un salario que va en contra de los más elementales principios éticos que deben imperar en una empresa. Es un salario que afecta la competitividad, pues difícilmente puede un trabajador hambriento cumplir eficaz y eficientemente con su labor cotidiana.

¿Usted, querido lector, podría vivir dignamente con 73 pesos diarios? ¿Y si tiene una familia que sostener?

Hay otras salidas: la economía informal o la economía criminal, ambas perjudiciales a los legítimos intereses de la sociedad.

¿Pero qué dice nuestra Constitución al respecto? El artículo 123 señala “Los salarios mínimos generales deberán ser suficientes para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia, en el orden material, social y cultural, y para proveer a la educación obligatoria de los hijos”.

El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) ha señalado que 89.35 pesos es el ingreso indispensable para cubrir las necesidades básicas de una persona, cifra superior en 22 por ciento al salario mínimo arriba señalado.

En breve se reunirán los tres sectores involucrados: empresarial, sindical y gubernamental para discutir el salario mínimo que debe privar para el próximo año. Pero la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) se ha adelantado y a través de su presidente, Gustavo de Hoyos, ha propuesto que, después de haber hecho una encuesta entre sus más de 30 mil empresas afiliadas, el salario mínimo se fije en 89.35 pesos, congruente con lo señalado por el Coneval, en la inteligencia de que este salario se alcance en el término de un año mediante aumentos paulatinos.

¿Afecta esto a la inflación? La Coparmex señala que este aumento de poco más de 14 por ciento no debe generalizarse como un porcentaje que afecte a toda la masa salarial, sino solamente como una cifra a manejar dentro del resto de los salarios y afirma que los expertos han señalado que no es inflacionario. Este tema, pues, está en el tapete de las discusiones.

No cabe duda que el tema del salario mínimo y su aumento es un asunto económico, político y social. Pero yo le agregaría que también es un tema ético, pues afecta la dignidad de las personas y empresas involucradas.

Que todo sea para bien. Estamos en un momento difícil para nuestro país, particular pero no exclusivamente por nuestra relación con Estados Unidos y su próximo presidente Donald Trump. El desarrollo del mercado interno, en estas circunstancias, se vuelve estratégico y la remuneración a nuestros trabajadores forma parte, sin duda, de la problemática. Aumentar el poder de consumo de nuestra gente, sin provocar inflación o mortalidad de empresas, es uno de los grandes retos que tenemos enfrente.
 
El autor es presidente de Sociedad en Movimiento.

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