Opinión

Sal de vacaciones sin dañar tus finanzas

 
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Finanzas personales

Partamos de un principio básico: llevar una vida ordenada financieramente está lejos de significar ser un tacaño. Al contrario, una buena administración ayuda a disfrutar del recurso alcanzado. En este sentido, los viajes son uno de los usos del dinero con mayor generación de satisfacción, porque son una experiencia, además de elevar la productividad por el descanso y la convivencia familiar. La pregunta es cómo hacerlos sin provocar un remordimiento posterior.

Espero que esta columna llegue a tiempo o, en todo caso, adelantada; porque el punto de partida es la planeación. Es evidente que el periodo vacacional inicia ya; sin embargo, es el momento de pensar en cómo resolver lo inmediato y también tomar conciencia para los próximos años.

Este gasto debe partir del presupuesto general, sabiendo de antemano cuánto podemos erogar por ese concepto, y de ahí construir otro presupuesto de cómo lo distribuiremos. Se derivan decisiones, como el número de días, a dónde y las características del hospedaje, alimentación, etcétera.

Las vacaciones son una mala razón para endeudarse, aunque el sistema financiero te envíe correspondencia y publique anuncios de “viaja ahora y paga a 12 meses sin intereses”.

Al fijar un monto se están limitando las alternativas y obliga a seleccionar un determinado formato; habrá que resolver, por ejemplo, el destinar pocos días en lugares caros o preferir disfrutar más tiempo con restricciones económicas.

Existen maneras de buscar ahorros a través de una infinidad de plataformas digitales como Airbnb, en donde es posible gastar menos que en un hotel y en alimentos. Aprovechar la información que brinda Trip Advisor o Foursquare con el fin de descubrir sitios buenos, bonitos y baratos.

Para vuelos y hoteles, hay muchas páginas que permiten búsquedas exhaustivas, encontrando opciones a los mejores precios. Complementa e investiga directamente en las líneas de bajo costo; claro, el servicio será muy diferente a las compañías tradicionales.

Todos estos esquemas funcionan en lapsos cortos, pero la elección óptima surge si lo hacemos con antelación, por eso insisto en que salir de vacaciones es un objetivo de mediano plazo y hay que planearlo incluso un año antes.

Si uno tiene definido el lugar y la fecha, es posible tomar ofertas que surgen en forma eventual por parte de hoteles o líneas aéreas.

Es hora de relajarse, descansar y pasear, pero hagámoslo de tal manera que evitemos el arrepentimiento y la preocupación financiera.

Twitter y Facebook: @finanzasparami

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