Opinión

Ryan: la oportunidad de los moderados


 
Con su bloqueo de ayer a la nominación de Tom Wheeler como titular de la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos, Ted Cruz, senador estrella del Tea Party, ya demostró hasta dónde llegará el revanchismo de los republicanos, lo mismo que su ambición de pelear por la candidatura a la Casa Blanca en 2016. Eso, en cuanto al núcleo duro, irreductible, del “Gran Viejo Partido” (GOP); sin embargo, la oportunidad de mejorar la imagen de los opositores ahora está en manos de los moderados y de Paul Ryan.
 
¿Quién es Paul Ryan? Pues ni más ni menos que el jefe del comité de conferencia ––junto a la senadora demócrata Patty Murray–– que tiene ante sí el enorme reto, producto del acuerdo logrado en el Capitolio el miércoles para evitar el default, de llegar a un pacto a largo plazo sobre el gasto federal y los impuestos a más tardar el 13 de diciembre. Si Ryan y Murray no lo consiguen, entonces nuevamente se abrirá un periodo de duda que podría desembocar, empezando 2014, en una repetición del estira y afloja que acabamos de vivir.
 
Ryan es una especie de niño prodigio del establecimiento conservador, que sin embargo todavía no ha dado el ancho para sustituir, por ejemplo, al anodino whip (coordinador) de la mayoría del GOP en la Cámara de Representantes, Eric Cantor, por no mencionar a John Boehner, el viejo speaker (presidente) que se tambalea en la cuerda floja tratando de quedar bien con el Tea Party y con los moderados o tradicionalistas.
 
Barrido
 
De 43 años y nacido en Wisconsin, entidad que representa desde 1999 (en 2010 la victoria republicana lo instaló al frente del Comité de Presupuesto), Ryan es un experto en asuntos fiscales que decepcionó a los ultras al votar por el rescate oficial de los bancos, GM y Chrysler, además de respaldar los derechos de los homosexuales. Saltó a la escena nacional al ser nombrado candidato a la vicepresidencia con Mitt Romney en 2012 y pagó cara su inexperiencia, al ser barrido por Joe Biden, número dos de Obama, durante el único debate que sostuvieron en la campaña.
 
Ya en la desesperación, a escasos días de los comicios, advirtió que la victoria de Obama pondría en riesgo los “valores judeo cristianos”, pero en general, comparado con el mismo Romney o Cruz, su talante ha sido más bien centrista y proclive al diálogo. El problema de Ryan, no obstante, es que el plan que pergeñó desde entonces para disminuir el déficit es “darwiniano” para los demócratas y una “farsa” para Paul Krugman, Premio Nobel de Economía. El asalto al Estado de bienestar ya alcanzó su límite, y así tienen que entenderlo los futuros dirigentes del GOP.