Opinión

Rusia quiere frenar a Umarov en Siria


 
Una de las razones menos estudiadas de la protección que Rusia brinda al régimen de Bashar el Assad en Siria obedece a factores internos, pues el Kremlin sabe muy bien que los fanáticos islamistas que hoy tocan las puertas de Damasco mañana llevarán su “guerra santa” al Cáucaso.
 
 
De acuerdo con un análisis en Asia Times de Dmitry Shlapentokh, profesor de la Universidad de Indiana, South Bend, incluso el gobierno del presidente Vladimir Putin espera que su cooperación con Estados Unidos para el desarme químico de Siria ayude a frenar la “subcontratación” del extremismo en lo que se ha llamado el “vientre blando” del coloso euroasiático, una región estratégica vecina de Irán, Turquía, Georgia, Azerbaiyán y las nuevas rutas energéticas entre los mares Negro y Caspio que amenazó con estallar desde los años noventa por la lucha separatista de los chechenos.
 
 
Shlapentokh asegura que cientos de yijadistas locales y extranjeros que combaten en Siria están listos para regresar al norte del Cáucaso y sostiene que Moscú “está convencido de que pueden golpear en cualquier momento que convenga a sus intereses”, como lo demostraría el desafiante llamado que Doku Umarov, el autoproclamado “emir” regional, lanzó en julio para atacar los juegos olímpicos de invierno que se efectuarán en el balneario de Sochi, cerca de la frontera ruso-georgiana.
 
 
Atentado
 
 
Apenas la semana pasada un tribunal dictó sentencia de diez años de cárcel contra Ilya Pyanzin, quien planeó en 2011 atacar el convoy presidencial de Putin por órdenes de Umarov, un veterano de mil batallas nacido en el clan checheno de Malkoyteip que se adjudicó los bombazos en el metro de Moscú y en el expreso Nevsky entre esa capital y San Petersburgo, entre otros atentados.
 
 
Heredero de los líderes independentistas Dzhojar Dudayev, Aslan Masjadov, Shamil Basayev y Abdul Jalim Saydulayev, aniquilados a lo largo de 20 años de guerra sin cuartel por las fuerzas rusas, Umarov se ha volcado de lleno al campo de los radicales islámicos y en noviembre “bendijo” a la guerrilla siria, aunque le pidió no reemplazar al gobierno de El Assad “con otro ídolo bajo el disfraz de la democracia usando dinero turco, saudita, egipcio o estadounidense”. En el país árabe, entre tanto, apareció en septiembre un nuevo grupo, Muyajedines de los Cáucasos y Levante, que eso sí, jura no tener vinculos con Al Qaeda.