Opinión

Rumbo equivocado

   
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Este año se cumplen 20 del fin de la hegemonía del PRI. La elección de 1997 por primera vez quitó a ese partido el control de la Cámara de Diputados, abriendo de verdad el camino a la alternancia en la presidencia, pero también a la creación de una nueva institucionalidad. Fue entonces que la SCJN pudo ponerse por encima de los otros dos poderes; el Banco de México independizarse de hecho (de derecho llevaba tres años, igual que la Corte), y hubo que inventar órganos de dirección y coordinación en el Congreso. Hasta entonces, el PRI informalmente distribuía todo.

El TLCAN es un poco más viejo. Es del año de la independencia de la Corte y el Banco de México, 1994, más recordado por ser el más complicado de nuestra historia reciente: dos asesinatos políticos del más alto nivel, el levantamiento armado en Chiapas y, al cierre, el 'error de diciembre', que dio paso a la crisis financiera de 1995. Pero 1994 es también un año de construcción institucional: la Corte y el Banxico, ya mencionados, y el TLCAN, que implicó una gran transformación en leyes económicas, en costumbres y eventualmente en nuestra forma de ver el mundo. En esos poco más de 20 años, la imagen de Estados Unidos en México fue mejorando, lo mismo que la evaluación del rumbo económico que el TLCAN sostenía.

Pero el año del cambio fue previo. Me parece que 1986 será reconocido alguna vez como el punto en el que realmente entramos en una época diferente. La crisis económica iniciada en 1982 retomó fuerza entonces, y para enfrentarla el gobierno se decantó por el equipo salinista, provocando la creación de la Corriente Democrática que posteriormente fue la base del PRD. También en 1986 buena parte del centro y norte del país rompen con el PRI, después del gran fraude en Chihuahua, consolidando a los 'bárbaros del norte', al interior del PAN, que habían surgido de la nacionalización de la banca. Dos años después, en 1988, el enfrentamiento entre estas tres fuerzas (salinismo, democráticos, bárbaros) llevó al sistema a su crisis definitiva.

En estos 30 años hemos arrastrado defectos previos y les hemos sumado nuevos. Nuestra transición a la democracia ha sido (razonablemente) pacífica, si no consideramos al crimen organizado como un resultado indeseado de la misma. Pero si lo incluimos, las cosas no han sido nada incruentas, al contrario. Y el crimen organizado, recuerde usted, entró en una dinámica diferente desde 1986, cuando el tránsito de cocaína dejó de hacerse por el Golfo para ser controlado por el Cártel de Juárez, y los aviones del Señor de los Cielos, quien muere en 1997 abriendo la época de los cárteles geográficos, que a fines de 2008 inician su enfrentamiento final, el que muchos atribuyen (creo que de forma incorrecta) a la guerra contra el narcotráfico iniciada dos años antes.

El tiempo de los cárteles geográficos coincidió con el de los gobernadores autónomos, de forma que no hubo control central en México, ni de la política ni del crimen. Vivimos en piloto automático desde 1997 en cuestión fiscal, con varios intentos de reforma fiscal (el fracasado de Fox, el muy débil de Calderón, el más exitoso de Peña) que no han podido enfrentar el obstáculo principal: los gobernadores. El saqueo que éstos han hecho y los daños del enfrentamiento entre cárteles provocan que hoy una gran mayoría crea que México va por un camino errado.

Así es. Lo que vemos hoy es el resultado de estos 30 años de transformación desigual. Muy exitosa en términos económicos, pero sólo para la mitad del país. Inútil en cuestión de seguridad. Dañina en términos de distribución del poder político. Eso es lo qué hay que resolver.

Profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

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