Opinión

Rubí, la democratización de la fama

   
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XV años de Rubí (Cuartoscuro)

Una de las noticias que más han impactado a la sociedad mexicana en el inicio del año 2017 es el alza de los precios de la gasolina como consecuencia de la liberación del mismo para la libre competencia en el futuro próximo. Se ha dicho de todo; se ha escrito mucho; opinadores a favor; opinadores en contra; explicaciones que no explican nada, etc. La cosa es que desde hace mucho tiempo se viene hablando de este tema, pero parece ser que existe un grupo de personas que considera que los mexicanos no somos capaces de vislumbrar los problemas que nos afectan directamente como país y como sociedad.

Muchas publicaciones en redes sociales concluyen –quien sabe en qué se hayan basado- que los mexicanos somos una bola de imbéciles y que no nos damos cuenta de lo que pasa en México; que somos tan poca cosa que es muy fácil manipularnos con cualquier espectáculo montado para que no nos enteremos de que subirá la gasolina y con ellos, habrá un aumento generalizado de precios.

¿Realmente habrá alguien que en plena conciencia considere que un evento vuelto viral por las redes sociales como los “quince años de Rubi” o la aparición de “Lady Wuu” es parte de una gran conspiración para podernos robar a los mexicanos sin que reaccionemos ni digamos absolutamente nada. Es decir, para aquéllos que ven en México y en los mexicanos a un país de pelmazos, basta que nos monten cualquier tipo de circo –por idiota que sea- y ya con eso nos pueden hacer como les venga en gana.

La realidad es que el nacimiento de las redes sociales generaron una nueva tendencia en que todos los involucrados tendemos a volvernos estrellas de nuestra propia película, basada en nuestra propia vida que lo más probable es que no le interese a nadie; es decir, nos volvemos famosos entre aquellos que ya nos conocen. Pero, ¿qué pasa cuando la fama trasciende a aquellos que nos conocen y alguien anónimo se convierte de repente en una celebridad por algún motivo que en términos generales no corresponde con el paradigma de construcción de una imagen pública que conocemos? Normalmente los famosos son artistas, deportistas, políticos, criminales, etc., pero es muy extraño que alguien que no es conocido, se convierta en todo un fenómeno de la noche a la mañana. Sin embargo, es algo que debemos reconocer que puede pasar, y de hecho, está pasando.

Finalmente los quince años de Rubi pasarán a la historia con más pena que gloria, igual que la famosa Lady Wuu, pero lo que es realmente relevante es que asistimos a un nuevo paradigma en la comunicación masiva cuyos contenidos no son ya controlados por editores, productores o dueños de los medios de difusión. Estamos en el umbral de un proceso de democratización de la fama, en que cualquier persona tiene la oportunidad de salir del anonimato sin mucho esfuerzo y sin ofrecer absolutamente nada a cambio, sin aportar nada a una sociedad inundada de información que no siempre es verificable, sin filtros, sin calidad alguna. No es que los medios tradicionales tuvieren un gran control de calidad sobre sus contenidos, pero parece ser que la evolución de la comunicación masiva en manos de unos pocos a la que está en manos de cualquiera, no ha privilegiado la calidad…por ahora.

Lo que es verdaderamente fascinante es que las sociedades tienen ante sí la magnífica oportunidad de hacer a sus verdaderos ídolos sin que sean impuestos por nadie. Habrá que ver si como sociedad queremos seguir libremente a nuevos modelos que aporten algo a nuestro desarrollo, a nuestro crecimiento, a nuestra cultura o únicamente a quienes aporten algo a la diversión, a la risa fácil, a la frivolidad y al incremento y permanencia de nuestra propia ignorancia y mediocridad. Este es el momento en que la democratización de la fama, nos dejará ver claramente qué tipo de ídolos queremos y con ellos, qué tipo de seguidores somos. Lo que sí me queda claro, es que para eso no se requiere de una manipulación secreta con fines inconfesables de una entelequia manipuladora de las buenas conciencias, para que no nos demos cuenta de lo que todos nos damos cuenta, de los malos manejos y de la degradación en nuestra calidad de vida.

No, con toda franqueza, no creo que los mexicanos seamos tan pero tan imbéciles como para ser manipulados con cosas tan frívolas y absurdas, aunque también sé que hay varios que sí lo creen. El tiempo dirá quien tiene la razón.

Twitter:@carlosjaviergon

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