Suicidio
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Suicidio

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Suicidio

03/05/2018

El suicidio es el acto mediante el cual una persona, en forma deliberada, se provoca la muerte. Por lo general es resultado de la desesperación. Los métodos de suicidio varían según la disponibilidad. Es más común entre hombres que entre mujeres. Los intentos fallidos pueden acarrear incapacidades a largo plazo. Las distintas culturas lo interpretan de manera diversa, en la occidental se le condena y se le considera pecado por sus religiones, mientras que en las orientales según sus creencias, puede considerarse una forma de resarcir un fracaso, un tema de honor, un método terrorista, o bien una forma de protesta. Existe una extensa literatura de las causas que lo originan como adicciones, enfermedades, problemas socioeconómicos. Ciertos estados psicológicos incrementan el riesgo de suicidio: depresión, ansiedad, desesperanza. En general el suicidio es resultado de una pobre integración social. Los medios de comunicación, en especial el internet, son también factores de riesgo porque lo glorifica e incluso lo idealiza.

Así estamos los mexicanos, al borde del suicidio. Podría incluso tratarse de una inmolación. Prevalecen el enojo y la desesperanza. No hay una percepción de riesgos mayores. Muchos dicen que no podemos estar peor, que se requiere un cambio, una ruptura del sistema político y económico. El hartazgo prevalece, y aunque a nivel personal, muchos no se encuentran en una situación de franco deterioro, la percepción es de inseguridad e indignación. Las noticias sobre corrupción e impunidad frente a la lucha diaria por resolver el bienestar familiar crean una situación de enojo y desencanto. La única esperanza es acabar con todo y empezar de nuevo, porque no hay solución. Esta visión ha sido muy bien explorada, explotada por el discurso y la propuesta de AMLO en esta elección.

Somos la quinceava economía mundial, registramos una posición líder en la atracción de inversión extranjera directa. El crecimiento del empleo ha sido el mayor en décadas, con incremento de ingresos reales. Subimos al sexto lugar mundial en atracción de turistas extranjeros pese al entorno de violencia y de narcotráfico. En el mundo nos observan con interés por las reformas estructurales emprendidas para abrirnos a la inversión y las nuevas tecnologías. En telecomunicaciones el avance ha sido sorprendente, ha aumentado cobertura, bajado precios, mejorado los servicios y aumentado la conectividad. Por la Reforma Energética se esperan 200 mil millones de dólares en estos años. Crece ahorro y crédito con baja inflación. La población joven, con preparación es otro a atractivo de inversiones. Mejorar educación es por tanto imprescindible.

Todo esto no pesa en el ánimo de los electores, predomina el enojo y así las cosas, las propuestas de AMLO, que van en contrasentido a los avances, no se vislumbran en su real magnitud. Cerrar la construcción del nuevo aeropuerto tendría repercusiones en la confianza de inversionistas, en la calificación riesgo país, en recursos para el pago de penalizaciones a contratistas, en pérdida de empleos, en la atención a pasajeros y turistas, lo que frenaría desarrollo. Respetar derechos laborales del magisterio para heredar plazas, evitar evaluaciones, suspender concursos e incentivos a maestros frente a grupo, para regresar al control sindical de la educación, no es alentador. Suspender las reformas estructurales en energía, cuando no tenemos los recursos para explotar nuestros recursos y hacer exploración, proponer seis refinerías, de alta inversión , para procesar petróleo de mala calidad para gasolinas que son más baratas producir en otros países, es otro despropósito, que tampoco garantiza que el precio no aumente. Y así sucesivamente, si se analizan los costos de becas, apoyos y ayudas, no hay presupuesto que alcance. Entonces ¿como evitar impuestos, deuda o inflación?

No hay engaño, AMLO es muy claro en su posición de nacionalismo revolucionario, modelo en el que se formó, hoy superado por la globalización, competencia para la cual nos hemos preparado con éxito. Crecen exportaciones, se incrementan tratados comerciales, quizá hasta el TLCAN se apruebe en breve. Sin embargo, el ánimo y la percepción de que enfrentamos un momento terrible ante la violencia del crimen organizado y el pésimo manejo de crisis como la Casa Blanca y Ayotzinapa, califican a EPN como uno de los peores Presidentes de México.

Aunque EPN quiera apoyar al candidato independiente José Antonio Meade, es claro que si no ha logrado ni siquiera posicionar sus logros, difícilmente puede incidir en la actual coyuntura. Si Meade no se posiciona como un verdadero independiente, aún del propio EPN, la percepción es de una continuidad que aunque racionalmente se explica, es rechazada ante la percepción generalizada de un gobierno fracasado.

Yo entiendo, y desde luego comparto, la indignación ante hechos de corrupción, violencia e impunidad. Pero no soy suicida. No creo que la salida sea la falsa puerta de promesas que pueden tener como resultado incapacidades de largo plazo. No es una alternativa viable para un mejor destino común. México no se acaba, pero estamos a punto de validar en las urnas un proyecto alternativo de graves riesgos, por el enojo, el hartazgo y la incapacidad para vislumbrar alternativas. El suicidio no aplica porque vamos a sobrevivir, la duda es cómo y a qué costo. Estamos hablando de generaciones y su futuro. El suicidio colectivo, dice la literatura especializada, se realiza bajo presión social, en comunidades donde sus miembros ceden su autonomía a un líder.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.