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Mujeres

07/03/2018
Actualización 08/03/2018 - 4:50

Por favor no nos felicites en el Día Internacional de la Mujer. Es una conmemoración de la lucha de las mujeres para lograr la igualdad. Y es que aún cuando la democracia tiene como sus principales valores libertad e igualdad, lo cierto es que estos ideales se han materializado a través de largas luchas aún en curso. Si bien la Revolución Francesa marca la participación las masas en la política y en la construcción de instituciones y gobiernos, con la Carta de los Derechos del Hombre y el Ciudadano, con el voto universal, directo y secreto, las mujeres no fueron reconocidas como titulares de los mismos derechos que los hombres. La cultura patriarcal ha prevalecido por siglos. Las mujeres no tenían derecho a la propiedad, tampoco a la patria potestad, ni a la educación. La igualdad jurídica entre hombres y mujeres se concretó hasta el siglo XX. Y el derecho al voto llevó varias décadas en conseguirse, algunos países aún lo niegan. Hay fuertes limitaciones a la igualdad sustantiva, pues la ley no corrige la desigualdad, como sucede en el mercado laboral.

La ONU ha hecho eco de la lucha por la igualdad desde 1945, se creó ONU Mujeres y se acuerdan acciones entre los países miembros para impulsar agendas de género que reivindiquen sus derechos humanos. Se creó la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CEDAW) para formular y promover políticas públicas tendientes a mejorar las condiciones de vida de las mujeres en el mundo, y que hoy pone atención especial en las mujeres rurales, que constituyen más de una cuarta parte de la población mundial y se han quedado atrás en el beneficio del desarrollo. La mujeres alzan cada vez más la voz para reclamar igualdad, justicia y paz. Para denunciar desde acoso sexual hasta feminicidio, o exigir igualdad en remuneraciones y derechos políticos. Hay varios movimientos que el 8 de marzo confluyen para celebrar el Día Internacional de la Mujer y reflexionar sobre los retos de la igualdad sustantiva.

En México Elvia Carrillo Puerto fue precursora de la lucha por la igualdad. Activista yucateca, feminista y política, demandó el voto femenino. Fue electa diputada local en 1923, junto con Beatriz Peniche y Raquel Dzib, puesto que abandonó ante amenazas a su vida. Se dedicó a organizar a la mujeres en busca de reivindicaciones salariales, mejoras en su calidad de vida, y siempre en busca del voto. Su vida personal no fue fácil y su esfuerzo es un ejemplo de dedicación a la causa de las mujeres. El Senado de la República, en 2013, instituyó la medalla que lleva su nombre para galardonar el 8 de marzo, a una mujer que se destaque por su trayectoria de defensa, protección e investigación de derechos humanos de las mujeres y de la igualdad de género.

Este año María Elena Chapa fue electa para recibir esta distinción. Yo la conocí en 1988 cuando ambas éramos diputadas electas, en el histórico Colegio Electoral. De inmediato nos unió una gran amistad que perdura en los años. Neolonesa franca y directa, como buena norteña, se conmovió hasta las lágrimas con los testimonios de 17 mujeres que llegaron a exponer que fueron violadas por la policía en el Distrito Federal, y sus demandas no eran atendidas, estaban en la invisibilidad, como sucede en estos casos. Ese hecho marcó a María Elena que desde entonces decidió dedicarse a luchar contra la violencia de género y reivindicar los derechos humanos de las mujeres. Filósofa de formación, educadora por vocación, ha escrito y publicado varios libros sobre temas educativos, políticos y de género. Es incansable en la defensa de los derechos humanos de las mujeres.

Satanizada por grupos conservadores debido a su participación en la Conferencia Mundial de la Mujer de Beijing, 1995, que emitió una declaratoria muy progresista, nunca se arredró en la defensa de las familias y los derechos reproductivos de las mujeres, ni en el combate a la violencia familiar. “Tenemos que entender que si hay algún derecho que no se cumpla, que sea injusto, que sea discriminatorio, que sea marginal a la vida, hay que ir a la lucha”, sostiene La Chapa, como la conocemos. Y como diputada local, como Senadora, como dirigente feminista, siempre en el PRI, dio las batallas, pese a que muchas veces resultaba incómoda para las dirigencias. Como Presidenta del Instituto Estatal de las Mujeres se enfrentó a grupos pro vida que la atacaron, defendió a mujeres víctimas de violencia familiar, muchas de ellas esposas de políticos reconocidos, sin importar consecuencias.

Con el grupo Mujeres en Plural demandó ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial la defensa de las cuotas afectadas por los llamados “juanitos” que suplentes de candidatas electas, las reemplazaban en sus funciones, a fin de aparentar que los partidos cumplían el mandato para incluir mujeres. La sentencia fue histórica. Desde entonces las mujeres hemos avanzado más por la vía judicial que por la vía legislativa en el reconocimiento de nuestros derechos políticos. Fue también María Elena Chapa quien logró los Tribunales se pronunciaran sobre la defensa de los derechos políticos, reconociendo que cualquier mujer pudiese demandar alguna violación, aún cuando no fuese la directamente afectada. Esto ha ayudado a un mayor activismo en la materia, ya que muchas veces las mujeres en los partidos son sujetas a violencia política de género para evitar su participación. A mí me sucedió y he tenido la sororidad de muchas mujeres.

Cuenta con innumerables reconocimientos de INMUJERS, la UANL, el IFE, del Congreso neolonés, la Comisión Estatal de Derechos Humanos, y de diversas organizaciones. Ha sido consejera en ONU. Pero lo mejor de La Chapa es su sentido del humor. Hemos reído tanto y por tantos lugares del mundo, que nos hemos permitido seguir adelante con alegría en nuestras vidas de trabajo, y en su caso, de dedicación a la causa de las mujeres. Sus últimas aventuras se refieren a la defensa de la paridad como principio, frente a la reelección, como prerrogativa de los partidos. No ceja en su lucha, es referente de muchas otras mujeres a las que inspira y aconseja. Es muy valorada y querida por muchas de nosotras, es un gran gusto que hoy se reconozca su trayectoria.

¡Enhorabuena por las mujeres! Poco a poco avanzamos en la conquista de la igualdad. Así que más que felicitarnos en este día, ¡únete a la lucha! Es por todos.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.