Estéril confrontación
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Estéril confrontación

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Estéril confrontación

01/11/2018

La elección pasada reconfiguró el panorama político del país. La mayoría alcanzada de Morena y del Presidente electo Andrés Manuel López Obrador implica una gran responsabilidad. Obliga a un liderazgo que de certeza, amplíe libertades, respete diversas expresiones y atienda los rezagos sociales con responsabilidad. La confrontación es estéril.

Pese a diferencias, todos somos mexicanos y conformamos a la nación. En este país todos son necesarios. Ahondar en diferencias no aporta a la construcción nacional. Polarizar y confrontar no permite la necesaria unidad nacional que detone potencialidades. No hay buenos y malos, hay diferentes intereses y visiones, que con su diversidad, enriquecen la pluralidad, valor de la democracia.

AMLO enfrenta grandes retos. La pacificación y la vigencia del Estado de Derecho es quizá el de mayor impacto y complejidad. El tráfico de drogas y de armas, muy lucrativo aquí y en EEUU, con su gran poder corruptor. Aún cuando se ha capturado a muchos de sus capos, el narcotráfico ha ampliado su actividad con trata de personas, secuestros, derechos de piso y desapariciones forzadas. Otro reto es combatir pobreza, diseñar una nueva política social capaz de romper círculos y generar condiciones para que millones de jóvenes y mujeres se incorporen al desarrollo.

Ambos requieren de recursos económicos, muy escasos, para mejorar instituciones que combatan inseguridad, que atiendan carencias de amplios sectores y regiones. Si no se recurre a mayores impuestos, ni a deuda pública, para atenderlos se requiere de un mayor crecimiento económico. Es decir, de inversión y empleo, para que el Estado recaude más y fortalezca sus finanzas para destinar mayores recursos a sus prioridades.

AMLO busca dar el mensaje de que el Estado y el poder político no se subordinarán al poder económico, cancelar el aeropuerto parece más una explicación ideológica que una lógica de gobierno. Decir que los mercados no van a socavar la soberanía nacional al imponer su mandato, es otra falacia. Los mercados no definen políticas públicas, reacciona a éstas y son adversos al riesgo.

No hay una conspiración, ni un intento de desestabilización. AMLO tomó una decisión. Hay consecuencias. Los mercados califican negativamente que México no cumpla compromisos. Por lo pronto salieron capitales de la BMV, una depreciación del peso impacta deuda pública, la pérdida de miles de empleos no es una buena noticia.

Es una apuesta estéril confrontar el poder político con el poder económico. Ambos coexisten y se complementan. Romper las reglas de la convivencia, enmarcadas en el Estado de Derecho, generan desconfianza. Aumentar riesgos a la inversión, encarece su costo. La conducción política define los parámetros.

Decir que hay una gran corrupción en el NAICM sin probarlo no es combatirla. Exhibir que existen proyectos, que deben ser autorizados por el gobierno federal y el local, para la reutilización de los terrenos del actual AICM, tampoco es corrupción. Refleja tan solo el dinamismo de un sector empresarial que desde luego busca ganancias. Al efecto invierte y crea empleos.

El anuncio de la cancelación del NAICM ha impactado la confianza en el país. No es una decisión técnica, ni ecológica, ni de combate a la corrupción. Se buscó dar un manotazo contra lo que se concibe como oligarquía empresarial, pero la medida es excesiva. Genera un daño patrimonial, cancela competitividad y conectividad.

Por eso se prenden las alarmas, ante un estilo de gobierno que en cualquier momento puede cambiar compromisos, contratos y condiciones, sin respeto al Estado de Derecho. Poco podrá hacer la Comisión encargada de generar confianza si no hay credibilidad, pues Romo ofreció que no habría cancelación. Hechos son los que definen.

AMLO está en la coyuntura política de logar la unidad de lo diverso y construir una gran unidad nacional para impulsar el cambio de régimen. Con respeto a la pluralidad, con responsabilidad, puede lograrlo. Confrontar y descalificar divide, no abona y genera mayores resistencias. México requiere atraer capital, no ahuyentarlo. Ojalá recapacite.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.