¿Engaño?
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¿Engaño?

19/07/2018

Con 30 millones de votos, control del Congreso y la decisión de refundar a la nación, AMLO anuncia medidas de austeridad y anticorrupción que generan dudas en torno a la operación del gobierno. Nunca engañó a nadie, siempre habló de que acabaría con privilegios, descentralizaría dependencias, evaluaría cancelar el aeropuerto, desaparecería al CISEN y al EMP, no aceptaría protección y vendería el avión presidencial y la flota aérea. Entre otros temas.

Muchos servidores públicos votaron por Morena y hoy se llaman a sorpresa. Y no hay engaño. El desprecio hacia los servidores públicos es parte del enojo de muchos ciudadanos. No se valora su función, ni su trabajo, ni sus horarios, ni su dedicación. Quizá por desconocimiento, quizá por experiencia en ventanilla, quizá por los actos de corrupción en que algunos incurrieron. No se valora que pese a todo, las instituciones funcionan gracias al trabajo de miles de servidores públicos que cumplen, exceden sus horarios, resuelven situaciones.

Ni llegan borrachos a sus trabajos, ni viven en lujo y con excesos. Son servidores públicos que sirven a la sociedad, viven de un salario. Como servidora pública, me preocupó formar y preservar el capital humano, su permanencia para evitar las costosas curvas de aprendizaje asociadas a la alternancia. Estabilidad y operación adecuada es lo que estos cuadros aportan a la gobernabilidad. No son políticos, muchos son apartidistas. No aportan cuotas obligatorias a partidos como sucedió años atrás en el gobierno federal o en el de la Ciudad de México.

Los empleados de confianza registran mayores responsabilidades, cargas de trabajo y horarios que los de base, sin demeritar a estos. Correr al 70 por ciento, más de 190 mil en el país, además de deteriorar a la administración pública, con altos riesgos, generará desempleo. Muchas familias quedarán en el desamparo. Se trata de una medida cruel e inhumana, de ahorros a rajatabla. En la CDMX el reto será mayúsculo. La economía local no podrá absorber a ese número de desempleados. A ver que se le ocurre a Claudia Sheinbaum.

Reducir ingresos, terminar con prestaciones, aumentar sábados la jornada, desde luego atenta contra derechos laborales. Esa fue la bandera para tutelar a los maestros disidentes en campaña. Parece hoy derechos laborales se harán a un lado. Pero la furia popular pide incluso más castigo. Muchos verán disminuir su salario, no podrán pagar compromisos, hipotecas, créditos, colegiaturas. Está la amenaza de separar familias, con costos económicos y sociales, pues una mudanza forzosa no puede concretarse con parejas donde ambos trabajan, los hijos estudian en escuelas y universidades, no van a abandonar su lugar, cuando hay tantos rechazados.

Ningún miembro del gabinete propuesto se queja de la disminución del salario. Legisladores de Morena bajarán dieta y prestaciones. Esto no afectará mucho porque con su mayoría, poca discusión habrá en el Congreso, se volverá a solo tramitar lo que el ejecutivo envíe. Se acabaron los gobernadores fuertes. Sin mayoría en sus congresos locales y con una nueva figura de vicegobernador enfilada a ganar elecciones mediante el control del gasto público, se verán anulados en la conducción de sus entidades, pese a ser electos. Las funciones y personal de las delegaciones se compactará, pero no desaparecerá. No es austeridad, es control político.

Al parecer el control vertical se impondrá, no hay muchos contrapesos. Y romper con aliados como serían los servidores públicos afectará la conducción. Centralizar adquisiciones puede ofrecer ahorros en el corto plazo, pero socavará competencia, muchas pequeñas y medianas empresas cerrarán al no poder participar. Además nadie tiene claridad sobre este aspecto. ¿Qué pasa si se acaba el papel, o se descomponen computadoras o equipos, o se agotan medicinas, o no hay toner en un lugar de la república? No se pudo planear bien, o simplemente no se atendió la demanda. Tendrán que esperar hasta la próxima licitación para que se les atienda, o habrá algún mecanismo emergente para resolver operación cotidiana.

Hay pues más dudas que certezas. Abona que no habrá deuda ni más impuestos, y se mantendrá disciplina fiscal. No hay pues, ningún engaño. Tú lo votaste, AMLO piensa cumplir con su compromiso. A su manera.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.