El yin y el yang
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El yin y el yang

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El yin y el yang

06/12/2018

Inicia el gobierno de AMLO con fuertes expectativas. No puede fallarle a los mexicanos. Fue tan contundente su triunfo que el mensaje es claro. Siempre hay riesgos y oportunidades en este nuevo ciclo. Como el yin y el yang, la propuesta del nuevo gobierno registra claroscuros y contradicciones que habrán de resolverse o agudizarse.

El discurso de condena al neoliberalismo y de reivindicación al desarrollo estabilizador e incluso al crecimiento inflacionario reflejan la nostalgia de un pasado que no volverá. La promesa de mantener equilibrio en las finanzas públicas, no contraer más deuda y respetar la autonomía del Banco de México apuntan en una dirección más acorde a los nuevos tiempos. El mundo globalizado es muy distinto al del siglo pasado.

Crecimiento y gasto. La reorientación del gasto público a los 100 compromisos exige muchos recursos, no se percibe realizable en el corto plazo. Me preocupa la apertura de 100 universidades públicas sin poder atender los requerimientos de las actuales. O que se fracase al atender salud de población abierta sin sustento económico. Una esperanza es que se rompan círculos de pobreza si se logra encauzar a los jóvenes a empleos productivos. Estímulos fiscales a la frontera tendrá un alto impacto en la baja de la recaudación y muchos mudarán domicilio fiscal para eludir pago de impuestos. Todo el gasto social depende de mayor crecimiento económico, la austeridad ayuda, pero no alcanza

Entre el perdón y la justicia. Se afirmó que no hay suficientes cárceles para tantos políticos y empresarios corruptos. Los condenó como minoría rapaz. Pero para no confrontar es mejor el borrón y cuenta nueva. Sin embargo; se inicia con la creación de Comisiones. La primera de La Verdad para Ayotzinapa. De nuevo los claroscuros. Para perdonar es necesario probar el delito mediante proceso judicial, no es facultad del Ejecutivo. Las leyes de amnistía las aprueba el Congreso. Bueno saber no se usarán las instituciones para una cacería de brujas, tentación siempre presente y que aún permanece vigente. Sin embargo; si se acreditan delitos y responsabilidades, debe actuarse conforme derecho.

Entre inversión y Estado de Derecho. El costo de cancelar compromisos y contratos internacionales, como el caso del NAICM, a través de una simulación de consulta pública, resulta altamente riesgoso para México. Porque mediante un método ilegal se decide castigar a inversionistas que creyeron en un proyecto de gobierno. Hoy la recompra de bonos es más cara que haber destinado los recursos públicos para su conclusión. De hecho no habría costo fiscal de dejar el proyecto en manos privadas. Ya salió más caro el remedio, no habrá el ahorro de 100 mil millones que anunció AMLO y seguimos sin proyecto en Santa Lucía. Se destinan mil 800 millones de dólares, para evitar la caída del precio y protegerse contra demandas. En enero ya sabremos el resultado. Esperemos no afecte deuda soberana y no baje calificación. Por lo pronto ya sufrimos una devaluación de 10% y la caída de más 20% de la BMV, que puede agravarse ante el difícil entorno internacional que esta semana registró drásticas caídas en los índices de cotización.

Estamos entre el yin y el yang, con propuestas que pueden generar alianzas y alternativas reales para grupos populares, y el riesgo de tropezar con un entorno económico adverso, con una caída del crecimiento, la inversión y el empleo. Podría darse una paradoja. Que aún cuando el propósito de impulsar Santa Lucía es real, quizá el costo de la cancelación de Texcoco se resuelva con mantener su construcción. Y este primer fracaso del proyecto de AMLO se convierta en su primera fortaleza. Difícil reconocer errores, pagarlos más caro.

El discurso de toma de posesión de AMLO, no correspondió a lo que muchos esperábamos de un líder con amplia legitimidad. No convocó a los mexicanos a participar y consolidar un proyecto nacional. Mantuvo descalificaciones, como conservadores o corruptos, a quienes puedan cuestionar a sus medidas. Vimos a un candidato en el cumplimiento de promesas que requieren mayor gasto. La falta de definición del proyecto nacional, del nuevo Federalismo, de los retos ante el entorno internacional, del combate al narcotráfico y al tráfico de armas, de las medidas para alcanzar el mayor crecimiento económico, de cómo incrementar inversión nacional y extranjera, de creación de empleos, nada se dijo. El cambio no acierta a definir el rumbo de la nación. Esperemos el paquete económico 2019.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.