Opinión

Rosario es pieza clave

Entre las lecturas que se pueden hacer del II Informe, hay una que vale la pena tomar en cuenta a la hora de observar el desempeño del equipo presidencial: hay Rosario Robles para rato.

Se ve que el presidente está satisfecho y hasta entusiasmado con la labor de la titular de Desarrollo Social y su elenco de trabajo, por lo que no hay ninguna razón para pensar en que sería “promovida” a un puesto de elección popular o a una nueva posición.

Así es que los que se ilusionaban con quedarse con el puesto de Rosario van a lamentar su desempleo permanente.

Viene Prospera en lugar de Oportunidades, lo que no es un cambio de nombre: es un cambio de estrategia que Robles va a operar al frente de más de 60 mil comités de base.

Los objetivos de Prospera son diferentes, a raíz de que con Progresa y Oportunidades no se pudieron bajar los índices de pobreza, a pesar de la inmensa cantidad de recursos invertidos.

Para cambiar la estrategia y detonar el desarrollo entre las capas más desfavorecidas, Rosario Robles va a necesitar un nuevo equipo. Un equipo propio, dado que los objetivos de Prospera son diferentes a los dos programas que le anteceden.

La importancia que revistió el rubro desarrollo social en el II Informe fue evidente.

Más de tres millones de personas que no comían todos los días, ya lo hacen, en virtud del trabajo de esa dependencia. Esa sola cifra amerita que Robles permanezca en Sedesol, aunque sólo cumpla con su deber. Hay quienes no lo hacen.

Al reconocimiento al desempeño de la secretaría encargada de operar los trabajos contra la pobreza extrema, vino una nueva tarea: echar a andar Prospera, que no se restringe a entregar cheques para que algunas familias no pasen hambre. Son nuevos los objetivos en la tarea del desarrollo social. Rosario Robles es pieza clave para lograrlos.

La fase delicada en el trabajo de Rosario fue en la época del Pacto, ya que cuenta con la animadversión del PRD, partido que la despreció luego de haber sido su dirigente nacional.

Entre Robles y Bejarano, los perredistas se quedaron con Bejarano. Allá ellos.

La historia militante de la actual titular de Desarrollo Social hacía difícil que pudiera moverse a sus anchas por los estados, ya que los partidos de oposición veían en el accionar de Rosario Robles un peligro electoral.

Entregar ayuda, organizar a la comunidad y tener contacto directo con grandes cantidades de personas necesitadas, se presta para que ese trabajo tenga una correspondiente electoral.

Sin embargo para eso está la Sedesol, para ayudar a quienes necesitan la mano del Estado y superar condiciones inaceptables de marginación.

Durante el periodo del Pacto y las negociaciones para sacar adelante las reformas estructurales, los principales partidos de oposición pidieron la renuncia de Rosario Robles a fin de seguir sentados en la mesa de negociaciones.

El presidente no les regaló la cabeza de su titular de Desarrollo Social. Mucho menos lo hará ahora que no tiene esos compromisos. “Aguanta Rosario”, le dijo en Chiapas. Y Rosario aguantó.

Ahora, superado el Pacto por México y consumadas las prioridades reformistas, Rosario podrá moverse con mucha mayor libertad, con un programa nuevo y equipo propio para promover la política contra la pobreza que le ha encomendado Enrique Peña Nieto.