Opinión

Ronda Uno

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Ronda Uno

Cuando usted lea estas líneas, es muy probable que haya iniciado el evento en el que se asignarán los primeros campos petroleros en México, que se ha llamado Ronda Uno.

Como es sabido, la industria petrolera en México fue nacionalizada en 1938, y desde entonces no se permitió a empresas extranjeras o nacionales explorar o explotar petróleo por su cuenta. Sí se podía participar en sociedad con Pemex, por un tiempo, o como contratista, casi siempre, pero no como actividad estrictamente privada. Como lo comentamos en los días de la reforma energética, esto tuvo ventajas (sobre todo políticas) y desventajas (sobre todo económicas).

Gracias a la decisión de Lázaro Cárdenas, el petróleo empezó a ser considerado un recurso propiedad de la nación no sólo en México, sino en todo el mundo. En los años setenta, esto transformará el mercado para convertirlo en lo que es hoy, uno en el que el petróleo es prácticamente en todos los casos de las naciones, pero también es explotado por empresas privadas, a veces en asociación con estatales.

Incluso en Estados Unidos, en donde hay más facilidades para explotar este recurso, el gobierno federal, y estatales y locales, cobran derechos por esto. En otros países, esos derechos son muy importantes, y eso le permite al gobierno obtener un gran flujo de recursos. En Noruega, por ejemplo, esto ha permitido al país contar con grandes reservas; en los países árabes, les permite vivir de ello.

Aunque se ha dicho que la caída en el precio del petróleo puede dañar el proceso de apertura en México, la verdad es que buena parte de los campos que están en licitación son muy competitivos en costo de producción, lo que permite esperar una buena colocación. Antes de que se emocione, es muy raro que una licitación de este tipo logre colocar más de 60 por ciento de lo ofertado, de forma que si en la Ronda Uno podemos colocar la mitad, estará bien.

Esto se suma a lo que ya hemos visto en electricidad y gas. En el primer energético, la caída de precios en lo que va del año es espectacular. De hecho, explica en parte el que la inflación sea inferior a 3.0 por ciento anual, a pesar de que el peso ha sufrido un ajuste de siete por ciento en este 2015, y un tanto igual en la segunda mitad de 2014. El impacto que todos esperábamos de esta depreciación en la inflación no ha ocurrido, y eso es gracias, parcialmente, a la reducción de precio de la electricidad.

Con el gas no ha ocurrido eso, pero sí hay un incremento de oferta en ciertas zonas del país en donde la escasez del combustible estaba obstaculizando inversiones. Es posible que haya una reducción en el precio del gas conforme esta oferta se concreta, es decir, conforme los ductos se vayan terminando.

Al respecto, hemos tenido otro tipo de problemas con los ductos: el robo de gasolina. Al menos en Aguascalientes y Jalisco esto ha ocasionado una seria escasez, porque desplazar por camión la gasolina es mucho más complicado (y caro e inseguro). Este tema no es propiamente energético, sino de aplicación de la ley, y creo que en este momento no se requiere decir mucho más.

Aunque hay muchas cosas que siguen sin funcionar en México, hay otras que avanzan. Todo indica que es el caso de la reforma energética, y ya evaluaremos los resultados de esta Ronda posteriormente. De lo otro que hay que resolver, también convendrá platicar cuando baje un poco la espuma.

Twitter: @macariomx

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