Opinión

Ronda Cero, “noche de ronda” para Pemex

En la ceremonia de promulgación de la legislación secundaria de la reforma energética, el primer mandatario, Enrique Peña Nieto, anunció la aceleración del proceso de asignaciones a Pemex, conocida como Ronda Cero, y los primeros contratos que se otorgarán a particulares en la denominada Ronda Uno. Ambas forman parte de la “noche de ronda” para la principal empresa del país.

La primera observación de ambos procesos nos indica que ni en la legislación ni en la información que ha publicado la Secretaría de Energía se establecen los mecanismos para que Pemex recupere las inversiones que ya ha realizado en los campos que integran las reservas probables (las conocidas como 2P), que no le fueron asignadas.

El total de las reservas 2P se estima en 26 mil 200 millones de barriles de petróleo crudo equivalente (mbpce). Pemex solicitó y obtuvo 83 por ciento de estas reservas, equivalentes a 20 mil 600 mbpce. Con estas asignaciones, Pemex podría mantener el nivel de producción actual durante los próximos 15 años, siempre y cuando se confirme el volumen estimado de las reservas probadas (1P).

El 17 por ciento restante de las reservas 2P, estimadas en 5 mil 600 mbpce, se quedarán a disposición del gobierno federal para poder licitarlas a empresas privadas, vía el nuevo modelo de contratos aprobados en la legislación secundaria. La inversión realizada en estos campos fue a costa del erario público, vía Pemex.

Según la información de la paraestatal, el costo del descubrimiento y desarrollo en 2013 fue de 17.40 dólares por barril de petróleo crudo equivalente. Si tomamos en cuenta estas cifras, estimamos que Pemex invirtió 97 mil 440 millones de dólares en esos campos que no se le asignaron.

Consideramos que el gobierno federal debería pagarle a Pemex los gastos ya realizados en los campos que no le fueron asignados. De lo contrario, estaríamos hablando de un subsidio a las poderosas empresas privadas que entrarán a competir en estos campos 2P.

En el caso de las reservas prospectivas (3P), a Pemex se le asignaron sólo 21 por ciento del total, es decir 22 mil 126 mbpce, y no el 31 por ciento solicitado. La versión oficial de la Sener no explica por qué no se le asignaron el total de las reservas solicitadas.

En la conferencia de prensa de los titulares de Sener y Pemex sólo se mencionó que Pemex no demostró tener la capacidad técnica y financiera para el desarrollo en estos campos.

En estos casos de los campos no asignados, Pemex realizó inversiones que le deberían ser pagadas por el gobierno federal, que a su vez se les debería cobrar a los ganadores de las licitaciones de contratos.

En el documento de Sener se especifica que en total se le otorgaron a Pemex 120 asignaciones, cada una de las cuales corresponde a un campo específico, que se muestran en diversos mapas.

En paralelo, el director de Pemex anunció que dentro de los campos asignados, existen “diez oportunidades de asociación estratégica a consolidar en un lapso de 13 meses que comenzará en noviembre del presente año. Estos proyectos involucran la inversión de más de 32 mil millones de dólares en lapsos que varían de cinco a diez años, según cada proyecto que inicialmente se conforman por cuatro paquetes”.

El primer paquete, según Pemex, consiste en la migración de los contratos de 11 campos en los próximos seis meses. El otro paquete también de 11 contratos integrales o de obra pública financiada en Chicontepec y en Burgos, con más de mil 600 millones de barriles de reservas 2P. Estos contratos migrarán a las nuevas modalidades entre febrero y agosto de 2015.

Pemex habla de otros tres paquetes: el segundo que está enfocado a tres campos de crudo extrapesado y que representan “un reto tecnológico para Pemex: estos son Ayatsil, Tekel y Utisil”; el tercero está asociado con el desarrollo de dos campos gigantes de gas en aguas profundas que contienen 212 millones de barriles de petróleo crudo y que suponen inversiones de seis mil 800 millones de dólares en diez años; y el cuarto paquete son dos asociaciones estratégicas en aguas profundas en el área de Perdido, en particular, en Trión y Exploratus.

Esta migración hacia el nuevo modelo de contratos implica que Pemex privatizará una parte de sus asignaciones bajo la figura de Asociaciones Público Privadas. También cabe la posibilidad de que la Sener revoque varias de las asignaciones dadas. Además de que la Secretaría, con la opinión técnica de la Comisión Nacional de Hidrocarburos, escogerá los socios de Pemex y la SHCP las condiciones económicas de los contratos y todo esto sin transparencia.

Por ahora, la “noche de ronda” para Pemex ya inició, sin conocer aún todas las reglas del juego ni quiénes serán los árbitros.