Opinión

Rompen atavismos

El encuentro entre el presidente Enrique Peña Nieto y los familiares de las víctimas de los hechos violentos en Iguala debe valorarse como un hecho inédito en el que cambiaron las formas tradicionales de la relación entre gobernante y gobernados. No fue un encuentro para la foto, de eso ni duda cabe.

Lo que presenciamos ayer fue la construcción de un espacio de encuentro en el que seguramente se dijeron las cosas por su nombre, sin simulaciones. Pero lo más rescatable es que hubo acuerdos sin intermediarios, lo que llevó a un plano diferente la preocupación común de encontrar a los jóvenes desaparecidos.

El anuncio de que la estrategia para buscar y localizar a los estudiantes será replanteada, y que se creó un canal de información directa para evitar las especulaciones, le da un giro al tema.

A nadie beneficia que la situación se prolongue más tiempo. Lo importante es que hoy existe un compromiso abierto para cumplir con la tarea que a cada quien le toca, pese al escepticismo natural que expresaron los padres de familia.

Sin consultas

Vía Twitter, Gustavo Madero acusó con todas sus letras a los ministros de la Corte de “dar vergüenza” por no haber avalado su propuesta de consulta popular. Pero el reclamo duró unos minutos, pronto desapareció. Como por arte de un clic mágico.

En la sesión de hoy le toca a la propuesta de AMLO. Y a nadie extrañará que el tabasqueño también incluya a los ministros en la lista de las personas que no conoce.

Efectos secundarios

A veces hay efectos secundarios en los operativos de seguridad como el que se desarrolla en Guerrero, luego del caso Ayotzinapa. Resulta que, junto con el mando único, que ya está en 26 de 33 municipios de Morelos, en esa entidad se redujo en las últimas semanas el número de crímenes graves, de cinco al día… a uno cada cinco días.