SCT da ultimátum a FUMISA
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SCT da ultimátum a FUMISA

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SCT da ultimátum a FUMISA

10/01/2014

 
Inmobiliaria deberá desocupar T1 del AICM.
 
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Nada que el pleitazo entre la secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), al mando de Gerardo Ruiz Esparza, y FUMISA sube de tono luego de que ésta última ha buscado en los últimos meses vía tribunales mantener la operación de las zonas comerciales de la Terminal 1 del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM).
 
 
Que el gobierno federal decida por adelantado revisar los términos del convenio con FUMISA, que forma parte de los activos en nuestro país de la estadounidense Advent, no debería sorprender. En especial porque la autoridad busca mejorar la gestión del principal aeropuerto del país.
 
 
El caso es que bajo el argumento que han concluido tanto el contrato como los convenios modificatorios con FUMISA, ahora la SCT acaba de informar a la inmobiliaria que se opone expresamente a que continúe con la explotación de las edificaciones, construcciones, muebles e inmuebles que hasta el 31 de diciembre de 2013 detentaba comercialmente en dicha terminal aérea.
 
 
Igualmente, por carecer de título legal, le indicó ayer a FUMISA que deberá abstenerse de realizar cualquier acto que suponga la administración, uso o disfrute de dichos bienes.
 
 
En pocas palabras, no podrá cobrar a la voz de ya ningún tipo de arrendamiento a los particulares que tienen algún especio en la Terminal 1 del aeropuerto capitalino.
 
 
El caso es que con fecha 6 de enero de 2014, el AICM, que dirige Alfonso Sarabia, también solicitó a FUMISA la devolución inmediata de los espacios ocupados por esa empresa para oficinas administrativas en las instalaciones de dicha terminal.
 
 
Las oficinas que deberá devolver se encuentran ubicadas en el segundo y tercer nivel de la Sala E 2 (edificio “D”) de la Terminal Internacional.
 
 
En la solicitud, el AICM indica expresamente que “el clausulado de los contratos y convenios permitió a FUMISA ocupar e incluso subarrendar los espacios y construcciones que edificó en los inmuebles del dominio público de la Nación, que actualmente se ubican dentro del espacio que administra el AICM.
 
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Empero, la SCT fue tajante al señalar que dicho derecho concluyó el pasado 31 de diciembre de 2013.
 
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Y bueno, el AICM también ha notificado a FUMISA, mediante oficio entregado el 8 de enero, que el derecho a explotar de forma directa el estacionamiento internacional de la Terminal 1, a partir del 1 de enero de 2014, incluye el “Edificio A”, la “Rampa de acceso y salida” y la “ampliación del estacionamiento, por lo que le solicita a esa inmobiliaria un informe pormenorizado y enterar a la caja del AICM a partir del primer día de 2014 los ingresos que se hayan percibido hasta la fecha y los que se produzcan diariamente.
 
 
En pocas palabras, una revisión que debió darse en buenos términos ha llegado a los tribunales, y la autoridad federal se ha puesto ruda con FUMISA.
 
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La ruta del dinero
 
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Pocos se han enterado, pero la COFEPRIS, que tiene como mandamás a Mikel Arriola, acaba de tomar una decisión trascendental para reforzar el acceso de la población a los medicamentos: ha notificado a la poderosa industria farmacéutica (que vende unos 14 mil millones de dólares al año) que a partir de este año sólo revisará solicitudes de registros de fármacos que traigan el expediente completo y cumplan con todos los requisitos legales, a fin de evitar pérdidas de tiempo para las dos partes y aumentar la productividad en la aprobación de medicinas genéricas y novedosas.
 
 
Las nuevas reglas de revisión en materia de trámites ya se presentaron a los industriales. Se espera que en el segundo semestre entren a este nuevo modelo de revisión los dispositivos médicos. Sólo como referencia basta saber que COFEPRIS recibe alrededor de 500 mil trámites al año y en el periodo 2011-2013 emitió cerca de 19 mil registros de insumos para la salud humana con un valor de 28 mil 341 millones de pesos.
 
 
rogeliovarela@hotmail.com
 
 

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.