Opinión

Robar a los pobres entre los pobres

 
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El gobernador de Oaxaca, Gabino Cué, junto a Jorge Castillo Díaz, en un evento del 11 de enero de 2012. (Agencias)

Si tuviéramos que elegir una región que representara la composición multicultural y de mayor diversidad tanto étnica como históricamente, seguramente sería Oaxaca, una pieza definitiva en lo que es el México de hoy en día. Ahí en la zona de mayor complejidad geológica con su alto carácter sísmico y con el variopinto sesgo de sus 570 municipios regidos en su mayoría (418) por el sistema de usos y costumbres, se dan núcleos de población con necesidades tan acentuadas como poco resueltas, que en no pocos índices nacionales como extranjeros, se les considera etiquetados como de extrema pobreza; es decir, viven casi de milagro en al menos 267 municipalidades.

Pues bien, ahí de entre el complejo vientre de nuestros contrastes, un operador del actual gobernador Gabino Cué ha depositado en 26 cuentas bancarias la suma de siete mil 400 millones de pesos.

Un exhaustivo reportaje de Nayeli Cortés publicado el martes 17 en nuestro diario EL FINANCIERO, aporta con datos sólidos esos depósitos realizados con número, titular y fecha en los bancos Scotiabank, Bancomer y HSBC. Ahí están las copias de esas fichas. Pertenecen en su mayoría a Jorge Enrique Castillo Díaz, también a nombre de Graciela Adriana Díaz Rodríguez, Jorge Guillermo Ramírez Bolaños, Antonio Castillo Díaz, Miguel Carranza Guasch y Claudia Montserrat Calleja Gómez. El eje de la operación es un señor de nombre Jorge Castillo Díaz, mejor conocido como el Coco, quien sin tener cargo público alguno es el responsable de cabildear los contratos gubernamentales. En palabras coloquiales, es un gestor o coyote.

Su biografía lo ubica en diferentes cargos de gobierno y también de acusaciones por diferentes operaciones fraudulentas como cuando ocupó la dirección de recursos materiales, lo que facultó a la Secretaría de la Función Pública para inhabilitarlo por cinco años. También ha sido acusado de hacer negocios con medicamentos que compra el sector salud del estado.

Tendríamos que preguntarnos, ¿cómo es posible amasar una fortuna colosal como la referida en un estado con rendimientos globales tan deficitarios?; ¿acaso el señor gobernador Cué, con quien sale retratado en diversas ocasiones y tan cercano a él, no se daba cuenta?

Y las evidencias caen en cascada: el departamento del Tesoro de Estados Unidos y el FBI afirman tener un archivo abierto sobre posibles actos de corrupción por parte del gobernador Gabino Cué y también del candidato de la alianza PAN y PRD, José Antonio Estefan Garfías, por el dinero que han manejado en Norteamérica. Los datos ofrecidos por el reportaje indican que la oficina de Hacienda de ese país envió alertas previniendo sobre las operaciones irregulares por parte de el Coco.

Entre tantos y abrumadores elementos, en los estados de cuenta del Broadway Bank del 13 de noviembre de 2015, Estefan logró tener en su cuenta 27 millones 790 mil dólares.

Preguntémonos, ¿cómo, de dónde, en qué forma ese grupo logró tener tanto dinero en efectivo sin que esto elimine la posibilidad de que lo tengan también en bienes raíces, joyas, acciones y otro tipo de beneficios extralegales?

Todo esto se ha dado en una región caracterizada por la pobreza. Sean datos del Inegi, del Banco de México, del Fondo Monetario Internacional o el indicador que se busque en la OCDE o en la OMS, Oaxaca es una entidad pobre con un desarrollo comparable a algunas deplorables regiones africanas.

¿Cómo es posible que un grupúsculo se haya cebado en arrebatar a esa población los beneficios que esa cantidad de dinero hubiera podido llevarles en la edificación de escuelas, mercados, hospitales, caminos y orientación para la innovación y el cambio estructural?

El reportaje de EL FINANCIERO es contundente y lo menos que podemos esperar de las autoridades es una investigación a fondo, más allá de los tiempos electorales y de los muchos pretextos que se puedan esgrimir.

Estamos ante un hecho clarísimo de bandolerismo, abuso, injusticia y arbitrariedad que no puede ser ignorado.

Aguardemos.

Twitter: @RaulCremoux

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