Un nuevo orden se aproxima en el mercado global de petróleo
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Un nuevo orden se aproxima en el mercado global de petróleo

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Un nuevo orden se aproxima en el mercado global de petróleo

16/04/2018

La fascinante historia del mercado energético más importante (hasta ahora) pudiera añadir un capítulo nuevo: una alianza de largo plazo entre Arabia Saudita y Rusia.

La industria más influyente en el desarrollo social y económico del mundo —probablemente sólo ahora superada por el disruptivo avance tecnológico— podría estar por añadir un nuevo capítulo a su ya fascinante historia: una estratégica alianza de largo plazo entre Arabia Saudita y Rusia.

La importancia de esta ofensiva tendría lugar a tres años del colapso en los precios, cuando derivado de la sobreoferta ante el boom de la actividad del shale, el barril pasó de más de 100 dólares, a menos del costo marginal de extracción de muchas regiones. Tras el desplome, la OPEP logró en un esfuerzo diplomático sin precedentes reunir a miembros y productores externos como Rusia para brindar soporte activo al mercado vía restricción de la oferta. A diferencia de episodios similares en el pasado, su ejecución ha sido impecable y junto a una robusta escena de consumo, ha sido el principal catalizador para que los precios ahora operen cerca de 70 dólares por barril, más del doble desde los mínimos de 2016.

Si bien el tratado se ha extendido en duración, su concepción es de corto plazo y eventualmente será actualizado. Sobre todo a la luz de la acechante respuesta que ya refleja la producción norteamericana ante precios más altos. Es por esto que la formalización de un esquema de colaboración de largo plazo entre Arabia Saudita y Rusia implicaría un cambio de paradigma. Agruparía los intereses de poco más de 20 por ciento de la producción mundial de petróleo en dos países, y de 54 por ciento si consideramos la producción total de la OPEP. Más aún, institucionalizaría el dominio del mercado en la última fase de la explotación de este recurso, conforme día a día las necesarias alternativas sustentables se abren paso como la siguiente etapa energética, reclamando a su vez la modernización de economías basadas en explotación petrolera.

La probabilidad de que esta alianza se materialice es alta. El marco ya ha sido expuesto por altas autoridades de ambas naciones, incluido a Mohamed Bin Salmán, heredero al tono Saudí y quien empuja una ambiciosa agenda reformadora. Asimismo, capitalizar los recursos aun disponibles y asegurar una posición ventajosa de cara al reemplazo energético es una oportunidad sugestiva, mas aún cuando a su vez moldeará la geopolítica mundial para las siguientes décadas.

*Las opiniones que se expresan en esta columna no necesariamente coinciden con las del Grupo Financiero Banorte, por lo que son responsabilidad exclusiva del autor.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.