OPINIÓN: España no es Italia
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OPINIÓN: España no es Italia

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OPINIÓN: España no es Italia

14/06/2018

Europa vuelve a la palestra internacional. Primero saltaron las alarmas sobre una desaceleración en la región tras un decepcionante primer trimestre. Esto marcaba una divergencia con Estados Unidos y rompía la tesis de convergencia en el crecimiento global.

Ahora se une la fragilidad política de la periferia. En Italia, la coalición antisistema inestable reabre dudas sobre la sostenibilidad de las finanzas y la integración europea. Esto generó un repunte de la prima de riesgo y amplió el diferencial respecto al bund alemán, que actúa como refugio europeo. La reciente formación de gobierno, tras un inicio accidentado, ha calmado los temores de nuevas elecciones, aunque la agenda política promete tensión sostenida en el país.

En España, el mercado reaccionó de la misma manera a la moción de censura al presidente Mariano Rajoy tras una condena al Partido Popular por corrupción. Sin embargo, España no es Italia. Ambos gobiernos comparten coaliciones inestables, pero ahí acaban las similitudes.

El nuevo presidente español, el socialista Pedro Sánchez, consiguió un amplio respaldo de todos los espectros de la cámara. Nacionalistas vascos y catalanes, radicales de izquierdas y conservadores apoyaron la moción de censura bajo la premisa de nuevas elecciones en menos de un año y a sabiendas de que no habrá modificaciones a los Presupuestos del Estado. Algo que dista mucho de la situación italiana.

Además, la recuperación económica es más robusta en España. Durante el periodo de 2015 y 2016, donde España se mantuvo prácticamente sin gobierno, la economía presentó tasas de crecimiento superiores al 3.0 por ciento, mientras que el crecimiento promedio en Italia fue de 2.0 por ciento. Incluso, en 2017 la economía española superó por primera vez a la italiana medida en PIB per cápita y ajustada por paridad de poder de compra.

La situación del mercado financiero es otra diferencia clave. La restructuración del mercado financiero español tras la crisis europea fue mucho más profunda que la italiana y contó con la ayuda del Mecanismo de Estabilidad Financiera (MEDE) para la recapitalización de sistema.

La tensión es inherente en la región. Sin embargo, la voluntad política y el apoyo de un amplio sector de la población favorecerán la continuación del proyecto europeo. Además, las medidas adoptadas durante la Crisis de Deuda Europea dieron paso a la mayor red de infraestructura política y monetaria internacional en la historia. La eurozona no se rompió en 2012, ni lo hará ahora.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.