Opinión

Riesgos y retos en la educación básica

Si el panorama para las finanzas estatales ante la caída a más de la mitad del precio del petróleo, con un menor volumen de producción y exportación, no es alentador, mayor riesgo son las presiones de gasto, fundamentalmente en educación básica con recursos propios o el incumplimiento de acuerdos por la parte administradora federal del Fondo. No olvidemos que más de la mitad de las entidades federativas tienen además del sistema federal, un subsistema estatal que pagan con sus propios recursos y como herencia de dos fenómenos: la doble negociación y la homologación de condiciones salariales entre los maestros federales y los locales. Eso ha presionado su gasto.

Por ello se puede ratificar que el modelo de desconcentración de gasto condicionado a las entidades federativas, particularmente el de educación básica, se agotó desde hace mucho tiempo, en el contexto de un federalismo educativo que nunca ha existido. La fórmula nueva
-data de 2008- no se ha aplicado correctamente, se ha perjudicado a los estados más pobres, se han dejado de honrar compromisos públicos, y las presiones se quedan en las entidades federativas.

A éstas no les descentralizaron ni la educación, ni los recursos, sólo se les transfirió la operación de los servicios administrativos, por lo que cumplen con una función por “encargo” del orden superior, que les asigna y supervisa los recursos. Esta desconcentración se ha convertido en un dolor de cabeza de las finanzas estatales, más para unas que para otras. La negociación salarial con el SNTE la realiza el gobierno federal, nunca han participado los gobernadores, a quienes se les dejó la tarea de la “doble negociación”, es decir, la definición de las prestaciones económicas, en lo cual algunos se excedieron y concedieron a sus secciones sindicales beneficios exagerados, pero sin contar con reconocimiento federal. Ha sido el caso de los días adicionales de pago, que en algunos casos ya rebasan los 135 días, reconociendo la SEP sólo 50, pero que sin embargo al final paga como anticipo de calendario o como apoyo extraordinario.

Cuando en 2008 cambia la fórmula de distribución para los incrementos presupuestarios del FAEB, no se garantizan los irreductibles de las entidades, se empiezan a generar mayores déficit que hoy son el principal problema de la mayoría de las finanzas estatales, inclusive de las que gastan menos recursos propios, pero el costo mayor ha sido el político, particularmente en algunos.

La reforma educativa señala que para 2015, meses antes o después, se concentrará el pago de nóminas, siendo el problema básico el de la homologación de plantillas, ya que en algunos casos los diferenciales entre las estadísticas de la SEP y las de las dependencias estatales son muy amplias, aunque parece que se ha avanzado al respecto. El problema central es que no se ha cumplido con lo que la propia Ley de Coordinación Fiscal señala, en el sentido de acumular los incrementos salariales, como irreductibles para el siguiente ejercicio fiscal.

Por otra parte, se han dado pasos muy importantes como el de la armonización de la contabilidad gubernamental, el censo educativo y por supuesto la centralización del pago salarial. Dados los tiempos, la única opción viable en el corto plazo es que se reciban las nóminas como están, avanzando lo más posible y desde la SEP se depuren. Es una oportunidad para acabar con el pago con recursos públicos. De comisionados a labores sindicales, que las nuevas plazas sean las que se necesitan, o que se puedan redistribuir los maestros hacia donde hacen falta, no donde sobran.

Twitter: @davidcparamo