Opinión

Riesgos en el horizonte
de la startupmanía

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Mole

¿Alguien “pela” a los proyectos emprendedores de mermeladas, moles o salsas?

El “ecosistema emprendedor” mexicano ha madurado en el interior de un horno de microondas. Los nuevos modelos de emprendimiento están volcados en la generación de productos que se vinculan con la telefonía inteligente, las aplicaciones, las computadoras, las redes, nubes y los relojes inteligentes.

Atrás quedaron las memorables empresas vinculadas al sabor, aderezadas con maravillosas historias de cómo se hizo posible que la receta, generalmente de una abuela, llegara a manos de quien tuvo la brillante idea de iniciar con la ventaja competitiva (el sabor inigual), una empresa que promete extasiar al mercado.

Pero ahora los elegidos son profesionistas que aún cursan sus estudios superiores o acaban de terminarlos. Son chavos que incluso puede que ni se conozcan o lo hagan en un encerrón de startups obligados por concursos a parir empresas en el trayecto entre la ciudad de México y la ciudad de San Antonio, Texas, en donde habrá no sólo conciertos de rock, chelas, chavas que hablan inglés, sino inversionistas que colocarán en sus manos algunas decenas de miles de dólares necesarios y suficientes (se cree) como para iniciar una vida empresarial exitosa y perenne.

¿Te cae güey?

Las startups truenan como lo han hecho, lo hacen y lo seguirán haciendo los proyectos emprendedores de productos tradicionales y vinculados con el gusto. Incluso, en términos proporcionales, las actas de defunción pudieran ser mayores en proporción que las que dan constancia de las muertes de las empresas no innovadoras.

SpainStartUp asegura que al menos en España uno de cada diez proyectos emprendedores que iniciaron como startup consiguieron llegar a cumplir tres años de vida.

Startupexplore, una iniciativa emprendedora europea con vocación vinculadora que tiene cinco mil 816 proyectos en su barriga, con 700 inversionistas, 379 aceleradoras trabajando de alguna manera con ellos y 319 eventos organizados o en posibilidad de ser relacionados con un emprendedor, habla ya de tres sectores riesgosos para los proyectos emprendedores por la vía del startup: comercio electrónico, juegos y turismo.

O sea, ya existen datos suficientes como para conocer que las startups también son mortales como fueron las empresas tradicionales.

Olvidamos que en 2007 la Semana Nacional del Emprendedor estaba repleta de salsas, moles, sabores novedosos, jabones, esencias, bolsos de piel.

Eso se acabó porque, cierto, la Semana Nacional del Emprendedor acabó siendo una romería infame.

Hoy ganan los “piratas”, a decir de la definición de Bob Dorf, a quien se considera como la persona que más sabe de emprendimiento en el mundo, coautor de un libro convertido en best seller, “Manual del Emprendedor”, que se considera como básico para quien quiere iniciar una empresa. Tiene pinta de náufrago pero asegura que una startup es una banda de ‘piratas’ que intentan ver si encajan piezas de solución de un problema que en ocasiones ni el destinatario sabe que existe.

Este autor, teórico del emprendimiento mundial, asegura que 90 por ciento de las empresas que arranca con la etiqueta de startup fracasan.

Y México no será la excepción y los muchachos que con frenesí se lanzan a la aventura empresarial con la esperanza de encontrar quién se vincule con sus ideas y empresas, sin saber que allá afuera hay quienes desean invertir en empresas novedosas, [aunque] tendrán que reconocer que el capital disponible no es infinito.

Moraleja: los fracasados de startups también comen.

Twitter: @ETORREBLANCAJ

Correo: direccion@universopyme.com.mx

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