Opinión

Riesgo de ‘fuga’ de inversiones

 
1
 

 

dinero

La reforma tributaria de Estados Unidos representa una amenaza para la competitividad fiscal de México, pues puede ser un gran incentivo para mover inversiones a ese país desde el nuestro y otros mercados emergentes.

No en balde el peso mexicano ha mostrado un sesgo negativo ante el dólar estadounidense por la expectativa de que pronto, antes del Día de Acción de Gracias, el 23 de noviembre, se aprobará la reforma fiscal del presidente Donald Trump.

Los mercados financieros seguirán atentos a información referente a las discusiones sobre la reforma, que –de aprobarse– podría provocar una salida de capitales de México en el corto plazo.

“Para México, esto podría resultar más negativo que la negociación del TLCAN”, advirtió el economista en jefe de Banorte, Gabriel Casillas.

“Su posible aprobación e instrumentación llegaría en un momento complicado para México, en vísperas de las elecciones de 2018”, dijo.

Además de que aquí no existe espacio fiscal para disminuir el ISR corporativo como allá, comentó ayer Casillas a este reportero.

En efecto, el Partido Republicano en la Cámara de Representantes presentó la semana pasada el proyecto de reforma tributaria, que busca bajar el ISR a las empresas de 35 a 20 por ciento.

Pretende aplicar un impuesto de entre 12 y 5 por ciento, de una sola vez, a la repatriación de capitales y, en el caso del ISR para personas físicas, propone reducir de siete a cuatro los niveles impositivos individuales.

En ese caso, se mantiene la tasa máxima de 39.6 por ciento para los contribuyentes de mayores ingresos y, de ahí hacia abajo, hay tres ‘escalones’ más: 35, 25 y 12 por ciento, que sería la tasa mínima.

De acuerdo con un análisis de Banorte, la propuesta de recorte de impuestos en EU podría tener un efecto adverso sobre las inversiones en México.

A manera de ejemplo, expone que, actualmente, una empresa que declara sus impuestos en EU y que tiene una subsidiaria mexicana, paga la tasa del ISR corporativo en México de alrededor de 30 por ciento.

Asumiendo la tasa corporativa actual en EU de 35 por ciento, la empresa puede acreditar el pago de impuestos en México al 100 por ciento, por los tratados para evitar la doble tributación.

Pero eso no sería posible si la tasa del ISR en EU bajara a 20 por ciento, apunta Banorte.

En ese caso, la empresa sólo podría acreditar impuestos pagados en México hasta por una tasa de 20 por ciento, siendo que pagó a una tasa de 30 por ciento, lo que restaría competitividad a las inversiones en nuestro país.

¿Cuál tendría que ser la respuesta fiscal de México?

Casillas dice que una forma de hacer frente al problema sería plantear una reforma fiscal en México, “aunque pensamos que actualmente no existen condiciones para reducir el ISR corporativo” a fin de impulsar la inversión.

Desafortunadamente, la reforma de Trump llega en un momento políticamente complicado para México.

Las únicas salidas son que el Congreso estadounidense no apruebe el proyecto fiscal antes del Día de Acción de Gracias, que el apretado calendario político de diciembre lleve el debate al primer trimestre de 2018 y que la negociación diluya los cambios más importantes propuestos por Trump.

Twitter: @VictorPiz

También te puede interesar:
¿Quiénes sustituirán a Carstens y Yellen?
Juguemos ¡atínale al ingreso!
¿Qué anuncia el peso: vida o muerte del TLCAN?