Opinión

Ricardo Monreal hizo el ridículo, otra vez


 
México, Distrito Federal, a 1 de septiembre de 2013.
 
 
Son las 20:30 horas y todo sereno.
 
 
Ricardo Monreal mintió e hizo el ridículo. Anunció el viernes pasado la represión y desalojo del gobierno contra los militantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, la CNTE, que no ocurrió.
 
 
La irresponsabilidad de Monreal, escudado en su fuero como diputado federal, no tiene límites. Fue él quien subió a la tribuna del Congreso de la Unión el pasado 1 de diciembre, previo a que Enrique Peña Nieto protestara como presidente de México, para denunciar al ‘primer muerto político del régimen’. Dijo que afuera de San Lázaro acababa de morir un joven que participó en las manifestaciones más violentas que se recuerden.
 
 
¡Era mentira! Ricardo Monreal tuvo que disculparse y no pasó nada.
 
 
Pues ahora fue más allá. Publicó un texto que no tiene desperdicio. Aseguró que se ejecutaría un desalojo y represión del gobierno contra los integrantes de la CNTE.
 
 
Textualmente escribió: “Será entre la noche del viernes próximo y la madrugada del domingo. No está planeado que corra la sangre al río, pero sí que haya ríos de botas, uniformes, cascos, escudos, toletes, gases lacrimógenos y mangueras de agua a presión para desalojar y replegar a los maestros”.
 
 
Son las 22:15 horas, ya casi terminó el domingo y nada, por fortuna.
 
 
Todo el fin de semana estuve pendiente de las noticias en torno a la presencia de la CNTE en la capital del país. No pasó nada.
 
 
Leí y releí el texto de Monreal y no daba crédito.
 
 
“El plan está a la vista de todos y se ha armado de la siguiente manera: los dirigentes visibles del movimiento serán los primeros aprehendidos, acusados de delitos federales como sedición, rebelión y motín. La denuncia correspondiente ya la promovió un grupo de senadores del PAN ante la PGR, mientras que el dirigente del PRD, Jesús Zambrano, y el coordinador de los senadores perredistas, Miguel Ángel Barbosa, se han deslindado de las movilizaciones de protesta de la CNTE”.
 
 
Y como todo un estratega, Monreal continuó con la fase dos de su desalojo y represión imaginaria: “Posteriormente vendrá el desalojo de los campamentos en el Zócalo y en las calles aledañas, a cargo de las policías federal y de la ciudad de México. Tres círculos de policías rodearán los campamentos. El primero irá armado únicamente de escudos y toletes, sin armas de fuego. El segundo círculo servirá de contención o muro del primero, y llevará gases lacrimógenos. El tercer círculo de fuerzas de seguridad estará conformado por equipo y tanques antimotines, que operan con agua a presión. Es el equipo que adquirió el gobierno de Felipe Calderón, pero que al parecer le tocará estrenar a Enrique Peña Nieto”.
 
 
La verdad, el pronóstico de Ricardo Monreal llegó a arrancarme una carcajada involuntaria cuando escribió que por eso se habían suspendido los partidos de futbol Cruz Azul-Querétaro y Pumas-América. Dijo que se destinarían tantos policías para ‘reprimir’ a la CNTE que no alcanzarían para vigilar los estadios.
 
 
Asegura Ricardo Monreal que por eso el presidente Peña Nieto canceló su viaje a Turquía. Llegó a niveles casi esquizofrénicos: “Personalmente estará al frente del operativo de desalojo de los maestros. Y en función de los resultados, presentará su mensaje a la población, en cadena nacional”.
 
 
Mis labios se partían más y más.
 
 
Monreal se atrevió a decir que Miguel Ángel Mancera, el jefe de Gobierno del DF, sería chantajeado para obligarlo a reprimir a la CNTE y que usarían a la “Comisión Nacional de los Derechos Humanos del Distrito Federal (sic) como testigo social, padrino de bautizo o chaperón de este despliegue de cuerpos policiales, así como de las autoridades capitalinas como corresponsables de lo que allí suceda”.
 
 
Ya lo estoy escuchando. Ahora Monreal dirá que no hubo tal ‘represión’ gracias a su denuncia.
 
 
El diputado federal Ricardo Monreal Ávila es uno de los hombres más cercanos a Andrés Manuel López Obrador. Incluso, fue el coordinador de su última campaña presidencial. Tal vez debería escuchar con más atención a su ‘jefe’ político, quien alguna vez me dijo que “lo único que no puede hacer un político es darse el lujo de hacer el ridículo”.
 
 
 
Hasta el miércoles.
 
 Twitter: @cachoperiodista