Opinión

Reyertas políticas entre el PRD y Morena

   
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Los desencuentros entre funcionarios del PRD y Morena ponen en riesgo la gobernabilidad en varias delegaciones políticas de la Ciudad de México. En varias ocasiones la secretaria de Gobierno, Patricia Mercado, y en otras el propio Jefe de Gobierno, han tenido que intervenir para limar asperezas entre servidores públicos con militancia política diferente.

Así, delegados políticos se han enfrentado contra diputados locales o entre pares. De igual forma funcionarios delegacionales han tenido serias diferencias contra colaboradores de primer nivel del propio Miguel Ángel Mancera.

Desde temas de presupuesto hasta responsabilidades sobre a quién le corresponde la atención de demandas ciudadanas.

Son del conocimiento público los enconos que se dan en el seno de la Asamblea Legislativa entre diputados de Morena y el PRD, y por si eso fuera poco, las diferencias han llegado incluso a la misma elaboración de lo que en breve será la primera Constitución de la Ciudad de México, donde el proyecto base tiene su origen en las oficinas del Jefe de Gobierno capitalino y los morenos no están dispuestos a dejar pasar sus propuestas.

Todo inició a raíz de los resultados electorales del 5 de junio del año pasado, cuando los candidatos de Morena irrumpieron en la escena política al ganar cinco delegaciones y la mayoría en el Congreso local. La contienda por los votos fue cruenta y dejó los rencores al rojo vivo.

Desde entonces los conflictos entre ambos grupos políticos no han parado. A veces los del PRD hacen plantones para denunciar supuestas irregularidades en demarcaciones donde no son gobierno y en contraparte es muy común ver a los legisladores y funcionarios delegacionales de Morena lanzar acusaciones contra su adversarios, ellos dicen que son sus enemigos, y esa actitud la vimos en el reparto de las comisiones legislativas, donde los segundos denunciaron “agandalles y abusos”.

Las rencillas continúan y siguen cobrando víctimas. Tal es el caso del desalojo ocurrido en el Ajusco en el paraje conocido como La Rufina, donde se derrumbaron dos inmuebles cuyos propietarios son el exjefe delegacional en Tlalpan, Higinio Chávez García; el actual diputado federal Carlos Hernández Mirón; y Eloy Fuentes, exdirector general de Servicios Urbanos, todos ellos fueron servidores públicos cuando el PRD gobernaba esa demarcación.

Todo indica que la delegada de Morena Claudia Sheinbaum ordenó el desalojo respondiendo más a un deseo de venganza y de efectos de promoción mediática que en respuesta a un mandato judicial.

De acuerdo con el diputado federal Hernández Mirón, con representación en un distrito de Tlalpan, la acción no se ajusta a un acto de derecho sino a una burda “venganza política” de la jefa delegacional, ya que el partido del sol azteca sigue teniendo presencia mayoritaria entre la ciudadanía y eso ha quedado demostrado en las recientes elecciones vecinales en las que se alzó con victorias importantes.

En San Lázaro, los diputados del PRD se solidarizaron con Carlos Hernández Mirón al calificar de arbitraria la demolición de dos inmuebles, al tiempo de exigir que prevalezca el estado de derecho por encima de reyertas políticas. Agregaron que estarán atentos del proceder de las autoridades delegacionales de Tlalpan.

Por su parte, los comuneros, entrevistados por este reportero, acusan a funcionarios de la delegación sobre las amenazas de desalojo que se hacen en áreas que están bajo la figura jurídica de bienes comunales y no como zonas de conservación ecológica. Por ello se declaró la alerta entre los habitantes del Ajusco por proteger sus tierras y las casas que se asientan en estas.


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