Opinión

Reunión de Alamos Alliance

 
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Exportaciones. (Cuartoscuro)

La junta anual de Alamos Alliance tuvo lugar la semana pasada en la ciudad colonial de Álamos, catalogada como “Pueblo Mágico”. Esta pequeña población fue la capital del estado de Occidente, que ahora comprende los estados de Sonora y Sinaloa. En este grupo participan destacados economistas de diversas partes del mundo, los cuales han intercambiado ideas y conocimientos durante los pasados 24 años, invitados por Roberto Salinas y otros destacados académicos y profesionistas. Esto ha permitido analizar problemas comunes desde diferentes enfoques, con el criterio de cómo mejorar el bienestar de los diversos países en un entorno de libertad.

El momento actual es muy relevante porque criterios generalmente aceptados como positivos están siendo criticados por el presidente del gobierno del país que más los ha promovido, esto es Estados Unidos.

Conceptos como son la libertad de los mercados y el intercambio comercial entre los países, la libertad de prensa y la competencia en el sector laboral son puestos a prueba todos los días.

En la reunión hubo consenso de que el menor crecimiento de la economía norteamericana en los pasados años permitió el triunfo de Trump, quien basó su campaña en diferentes estrategias para corregirlo como son el menor comercio internacional y la mayor inversión en infraestructura, la expulsión de inmigrantes no legales en el país y la construcción del muro con México. Sin embargo, el consenso fue que entre las razones de este menor crecimiento están la creciente regulación a la actividad económica, los elevados impuestos y la revolución tecnológica, que no tienen relación directa con el comercio internacional.

Un economista de Argentina comentó que la solución propuesta de aislar la economía al comercio mundial recuerda las políticas de sustitución de importaciones que seguían diversas naciones en Latinoamérica hace medio siglo, mismas que propiciaron elevadas tasas de inflación, crisis económicas frecuentes y gobiernos populistas. Ese país tuvo un nivel de vida superior al de la mayoría de las naciones desarrolladas al inicio del siglo pasado y las erróneas políticas, los subsidios excesivos, el desequilibrio fiscal y las medidas aislacionistas resultaron en una importante caída en el bienestar de su población.

Varios de los presentes opinaron que la grave crisis de 2008/9 no ha sido superada en su totalidad, por lo que una “guerra comercial” entre los países puede provocar una grave crisis económica. Este recuerda lo sucedido en 1930, cuando la Ley Hawley-Smoot elevó los aranceles en los Estados Unidos, iniciando la guerra comercial con los demás países, provocando la Gran Depresión de esa década.

Por otro lado, cancelar el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica y sujetarnos a las reglas de la Organización Mundial de Comercio tendría un impacto pequeño en términos de un mayor arancel promedio. Sin embargo, sí tendría un costo relevante en otros aspectos como son la protección a las inversiones extranjeras, en el sector servicios, en aspectos de resolución de controversias y otros más que perjudicarían a sectores de los tres países. El escenario extremo sería que Estados Unidos decidiera retirarse del organismo mundial del comercio, lo cual provocaría un drástico cambio de las reglas del comercio mundial, con elevados costos para todos los países del mundo.

En esta reunión destacó la participación de Ruth Richardson, quien fue la responsable del proceso de apertura de la economía de Nueva Zelandia, incluido el mercado laboral y de obtener un superávit en las finanzas públicas. A pesar de la oposición interna que tuvo en ese momento, hoy el crecimiento económico de ese país confirma que la decisión de liberar mercados y fomentar la competencia en forma correcta desemboca en un incremento en el bienestar social, sobre todo de las personas más necesitadas.

Una de mis conclusiones de esta reunión es que durante las graves crisis económicas es cuando se pueden realizar las grandes reformas que requieren los países, como lo prueban los casos de Perú, el Reino Unido y Nueva Zelanda. Parece que este puede ser el momento de revaluar la situación económica de México y realizar los cambios para volvernos una de las grandes potencias económicas del mundo. Es momento de ver hacia el futuro y dejar de añorar un imaginario pasado al que es imposible regresar.

Correo:benito.solis@solidea.com.mx

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