Opinión

Reunión anual del FMI y Banco Mundial


 
Asistir a la reunión anual del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) significa estar en contacto con los temas más importantes que se están discutiendo a nivel global. Pero a diferencia de dar seguimiento continuo a los periódicos y otras fuentes informativas y de opinión, en este foro se experimentan las discusiones con los principales actores de política económica y financiera mundial, en vivo y de manera interactiva. En estas conferencias se puede participar en paneles que incorporan miembros de la junta de gobierno del Banco de la Reserva Federal de EU (Fed), Banco Central Europeo (ECB), Banco de Japón (BoJ) y del Banco de México -entre muchos otros-, así como ministros de Finanzas y personal de órganos reguladores de diversos países y autoridades mundiales.
 
 
Por un lado, en mi opinión, los temas de coyuntura que marcaron las reuniones fueron seis: (1) Cierre temporal de las operaciones del gobierno norteamericano (US government shutdown) y su impacto esperado y potencial en el crecimiento global y en los mercados financieros internacionales; (2) techo de endeudamiento en EU (US debt ceiling), en cuanto a la irracionalidad de la discusión per se en la medida en que de manera separada se discute el presupuesto fiscal y cuando se tiene como cláusula implícita el “eterno” compromiso del gobierno estadounidense de hacer frente a sus obligaciones en tiempo y forma; (3) inicio de la reducción de estímulo monetario por parte del Fed (tapering), sobre todo el momento en el que éste iniciará y cuál será la velocidad a la que ocurra, a la luz de la nominación de Janet Yellen para reemplazar a Ben Bernanke para dirigir el Fed; (4) lentitud de la recuperación económica en países desarrollados, particularmente en la eurozona; (5) discriminación entre países emergentes, particularmente en posibles problemas de balanza de pagos, finanzas públicas responsables y conducción de reformas estructurales, y (6) cambios estructurales y crecimiento de China y Japón, en donde por el lado de China, la transición para modificar la atención de la política económica hacia el consumo interno, de haber estado orientada a la inversión y la exportación, está generando costos en el crecimiento y en Japón, políticas fiscal y monetaria expansivas están intentando reanimar una economía que ha estado atrapada por más de una década en un círculo vicioso de bajo crecimiento y deflación.
 
 
Por otro lado, entre los temas más de carácter estructural que estuvieron presentes en la agenda de las reuniones, destacaron cuatro: (1) Regulación bancaria y financiera, que mitigue los riesgos que ocasionaron la crisis de 2008-2009 y cuyos vestigios siguen generando problemas a nivel mundial hoy en día y que a su vez, no ponga un freno a la recuperación económica global; (2) revolución tecnológica, generación de empleos y educación, particularmente en el sentido de que el gran choque tecnológico que el mundo está experimentando actualmente con la revolución tecnológica, todavía no se ha absorbido en las economías y esta transición está causando problemas en la generación de empleos, en donde, además, es posible que efectivamente se generen más empleos en el futuro, pero que éstos requerirán de un mayor nivel educativo (iPayrolls); (3) cambio del balance en la generación de energía, sobre todo enfocada en la alta probabilidad de que EU se convierta en exportador neto de hidrocarburos con la maduración de las tecnologías de explotación de gas esquisto, en lutitas o shale y la mayor eficiencia de la maquinaria en general en el consumo de estos combustibles fósiles, así como la intoducción de otras fuentes de energía, y (4) radicalización de las posiciones en países desarrollados (e.g. partido del té en EU), protestas de las clases medias respecto a políticas públicas en democracias emergentes (e.g. Brasil, Chile, Turquía) y lo que ha sido llamado como “Primavera Árabe”, como asuntos de la mayor relevancia en donde a la luz del “pensamiento occidental”, las últimas encuentran explicación en el carácter autoritario, mientras que las otras dos son más preocupantes porque se ubican en regímenes democráticos.
 
 
Twitter: @G_Casillas