Opinión

¿Retrasado el proyecto de red troncal?

 
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Uno de los proyectos en el sector de telecomunicaciones que arrojará enormes beneficios al país pudiera enfrentar ya un retraso que pondría en riesgo su fecha de cumplimiento o la transparencia del mismo, según alertan quienes están aparentemente interesados en participar en la red troncal.

Como antecedente le expongo que la nueva Ley de Telecomunicaciones de 2013 establece la obligatoriedad del gobierno federal a construir una red troncal de telecomunicaciones de alcance nacional.

Telecomm es el organismo público encargado de administrar y expandir las redes públicas de telecomunicaciones propiedad del Estado y tiene la encomienda de llevar a cabo un concurso público para que inversionistas privados, nacionales o extranjeros, puedan ser parte de este proyecto.

Esta red troncal estará compuesta por derechos irrevocables de uso de un par de hilos de fibra óptica propiedad de la CFE instalados en las torres de transmisión eléctrica de alta tensión y distribución de la empresa productiva del Estado. Suman 25 mil kilómetros de tendido de fibra óptica.

Esto permitirá acceso a servicios de banda ancha a un alto porcentaje de la población, habilitando a concesionarios y comercializadores de servicios de telecomunicaciones para que puedan prestar servicios de banda ancha generando competencia en lugares donde hoy sólo hay un operador de fibra óptica o bien no hay ninguno.

Esto dará servicio moderno en lugares donde hoy ni remotamente piensan en la posibilidad de tener los beneficios respectivos. Imagine cómo puede beneficiarse el tejido empresarial o ciudadano con esta iniciativa cuando ya funcione.

El asunto generará derrama de inversión y beneficios inmediatos derivados de la competencia que pueda originar esta red troncal, si es que se cumplen los plazos y en los tiempos razonables se procede a avanzar en el proyecto para determinar quienes pueden participar en esta futura Asociación Pública Privada.

Pero las cosas, a decir por los tiempos que se vienen encima, no están saliendo como debieran lo que ha ocasionado, primero, nerviosismo entre los interesados en el proceso y, luego, molestia de que el proyecto pudiera truncarse por la falta de tiempo necesario para su implementación.

Y quienes hoy tienen el dedo en ese renglón señalan a Universo Pyme algunos 'asegunes' que encuentran en el proceso y que de manera sintética expongo.

1.- No hay una descripción detallada del estado que guarda el tendido de fibra óptica que está en propiedad de la CFE. De esos 25 mil kilómetros lineales no se sabe detalle alguno.

2.- No se tiene claridad en cuanto a la cobertura prevista ni el plazo que pueda concederse para llevarla a cabo. Se requieren datos precisos en cuanto a qué porcentaje de población tendría que atenderse o qué porcentaje de territorio, así como el plazo para que ambos factores debieran cumplirse.

3.- No se dice  si se llegaría a contar con apoyo de la banca de desarrollo para apuntalar las inversiones privadas necesarias. Desde luego que tampoco se conoce los posibles términos de financiamiento.

Todo lo anterior impide que se pudieran hacer estudios o consideraciones precisas que orillen a los posibles interesados a decidir si 'van o no van' y cómo en el proyecto.

4.- No se ha conocido quiénes podrían participar y si los competidores ya existentes en el mercado de las telecomunicaciones si pudieran aspirar a ser los beneficiarios de la Asociación Público Privada no importando que hoy sean operadores en la prestación de servicios tanto a particulares como a empresas.

No se asustan de que competidores de talla nacional o internacional hoy ya presten servicios en el sector, si se delimitan con claridad  las condiciones en las que pudieran ser aceptados en la puja.

5.- Por la ausencia de los puntos anteriores es prácticamente imposible hacer corridas que reflejen a los interesados la cantidad a invertir.

Los posibles participantes consideran prioritario que la autoridad avance en estos puntos para hacer una adecuada planeación.

Además creen que los tiempos están a punto de ser demasiado 'apretados' como para que el proceso se ponga a consideración de los interesados y concluya antes de las elecciones de 2018, lo que impone un grado extra de complejidad.

Lo anterior, por no hablar de las bases de licitación y del fallo del concurso, procesos que debieran estar separados por un tiempo razonable de entre seis y ocho meses.

Interés existe, pero hoy hablar de cantidades a invertir parece ridículo ante la ausencia de información clave para poder hacer los estimados correspondientes y determinar en firme quiénes están interesados en participar en la puja por ese pastel del que se desconocen procesos relevantes.

Si no se cumplen plazos y se proporciona información detallada, dicen, pudiera el asunto tener que retrasarse hasta después de las elecciones de 2018 o bien correr sobre los tiempos fijados con la casi absoluta garantía de que va a ser un batidero impresionante. ¿Será posible?
Raro en esta administración.

Correo: etj@uptv.mx

Twitter: @ETORREBLANCAJ

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