Opinión

Resurge la violencia en Irak

La escalada de violencia generada en Irak al inicio del año por el grupo terrorista suní el Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL), integrado por aproximadamente 12 mil combatientes, se acrecentó sensiblemente en junio. Irak vive un virtual estado de guerra desde que las tropas de Estados Unidos, que junto con Inglaterra lideró la coalición de la OTAN para derrocar a Sadam Hussein en 2003, abandonaron esa nación en diciembre del 2011. El EIIL estableció en 2004 un alianza con la “crema y nata” del terrorismo islámico, Al Qaeda, y en octubre de 2006 se convirtió en una coalición de grupos que englobó a organizaciones insurgentes iraquíes. Recientemente EIIL rompió sus lazos con Al Qaeda. De origen suní, el EIIL trató de establecer un Califato Islámico en las regiones suníes de Irak. En abril de 2013 apareció en Siria para apoyar a los rebeldes que luchan contra Bashar al Assad; hoy día tiene fuerte presencia en el norte de Siria, donde en varios pueblos instauró la severa ley islámica, la Saharia.

Las acciones beligerantes del EIIL han sido extremadamente sangrientas; en este sentido, Amnistía Internacional ha informado que el EIIL ha realizado ejecuciones sumarias en sus centros de detención y ha retenido a decenas de periodistas extranjeros y trabajadores humanitarios. El propio EIIL difundió en las redes sociales en junio la matanza de mil 700 soldados iraquíes cerca de Tikrit; el número real de muertos está por confirmarse.

En el contexto bélico el EIIL comenzó una inusitada ola de violentos atentados en Irak “que le han arrebatado al gobierno central, cuyo presidente es Nuri al Maniki (NAM), extensas zonas suníes del norte”. La desintegración de Irak, provocada por la ofensiva Yihadista del EIIL “ha puesto patas arriba” la estabilidad general de Irak. El gobierno de NAM, que se evalúa por sus opositores como “títere” de Estados Unios, ha sido hasta ahora incapaz de mantener el principio de autoridad y garantizar la seguridad de sus ciudadanos.

En su ofensiva guerrillera el EIIL tomó Mosul, la segunda ciudad en importancia de Irak con 1.6 millones de habitantes y otras ciudades con la mira puesta en Bagdad, la capital de esa nación. Mosul, el antiguo centro de la civilización de Nínive, habitada por minorías asirias, turcomanas y turcas, brinda a los extremistas suníes un puente con los territorios que controlan en Siria, entre ellos la provincia de Rakka. Medio millón de civiles y soldados iraquíes desmoralizados, que abandonaron sus equipos y uniformes, salieron de Mosul. NAM señaló que en Mosul y en la provincia de Nínive se registró una conspiración de oficiales del Ejército que ordenaron a sus hombres retirarse y causar el caos.

El EIIL también capturó las ciudades de Tikrit (lugar donde nació Sadam Hussein) y Beiyi, en esta última cercana a la primera, se encuentra la mayor refinería de Irak, paralizando el procesamiento de 300 mil barriles diarios de petróleo que son destinados para el abastecimiento de la región norte. Además amenazó a Samarra, en la ribera oriental del río Tigris, declarada patrimonio de la humanidad por la Organización para la Educación, la Ciencia y la Cultura de la ONU. El presidente iraní Rohani dijo que “hará todo lo posible por salvar los templos chiitas de Samarra, Kierbala y Nayaf”.

Por otra parte, la ocupación de la ciudad de Kirkuk, centro de extracción y de refinerías de petróleo y oleoductos hacia Trípoli (Libia) y Bani (Siria) en el Mediterráneo, y hacia el Golfo Pérsico, con 4.5 millones de habitantes, la mayoría kurdos, ha fortalecido las pretensiones de estos últimos para la anexión de las tres provincias que forman el Kurdistán Iraquí, algo a lo que las minorías árabes y turcomanas, así como Bagdad, se han opuesto. NAM ha hecho alianza con los kurdos para detener a los yihadistas en el norte, cabe destacar que el Kurdistan acogió a tres cientos mil refugiados de Mosul.

Analistas políticos prevén que la descomposición que enfrenta Irak puede contribuir a la mayor independencia económica de la minoría kurda en el norte y eventualmente a su independencia política. El gobierno kurdo lleva muchos años enfrentando al gobierno central por los recursos petroleros de la región, de hecho ya ha desafiado a Bagdad al iniciar por su cuenta la exportación de petróleo a través del puerto turco de Ceyhan; el primer ministro del Kurdistán sin la autorización del gobierno kurdo regional hizo público el 4 de junio pasado un acuerdo firmado con Turquía para continuar vendiendo crudo kurdo. Por su parte, el gobierno Iraquí ha amenazado con acciones legales contra cualquier compañía que compre petróleo kurdo sin su autorización.

Ante el colapso de las fuerzas armadas de Irak, las milicias chiíes han empezado a organizarse con el apoyo de Irán que ya envió efectivos a Irak. Estados Unidos e Inglaterra han rechazado enviar nuevamente tropas a Irak, empero ya conformaron un equipo contraterrorista para preparar ataques aéreos contra los rebeldes del EIIL, acción que Irán considera podría desestabilizar aún mas a la región. Asimismo, Estados Unidos ha enviado a 275 soldados a Irak para proteger su embajada en Bagdad.

La intensificación de la guerra en Irak podría inducir a un mayor involucramiento de las monarquías sunitas del Golfo Pérsico, las cuales con el visto bueno de sus gobiernos o sin él, han canalizado cuantiosos recursos al EIIL. La Institución Brookings, con sede en Estados Unidos, ha señalado que en los dos últimos años y medio Kuwait surgió como una red de organización y recursos para organismo filantrópicos e individuos que respaldan a los numerosos grupos rebeldes de Siria.

Ante la expectativa de que intensifiquen los combates en Irak, la inflación en ese país ha cobrado fuerza y las cotizaciones del crudo en el mercado internacional han repuntado, lo que pone en entredicho la consolidación económica global. Irak es ya el segundo productor de petróleo en la OPEP, con nueve millones de barriles diarios.