Opinión

Resucitemos al Padre Tembleque

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Acueducto Padre Tembleque

La UNESCO declaró patrimonio de la humanidad el acueducto del Padre Tembleque, construido en el siglo XVI. En estos tiempos donde no hay obra pública sin polémica por su despilfarro, inutilidad o inoperancia (La Estela de Luz (PAN), el Circuito Mexiquense (PRI), la Línea 12 (PRD)…), el proyecto arquitectónico y la persona de este sacerdote franciscano se agigantan.

Agradezco a Alejandro Rosas que me haya orientado para encontrar algo de la historia del Padre Tembleque y de su acueducto de más de 48 kilómetros. Vale la pena retomar lo que al respecto publicó Manuel Rivera Cambas en México Pintoresco. Artístico y Monumental (Editorial del Valle de México, SA de CV).

“El padre Fray Francisco de Tembleque, natural del pueblo de este nombre, perteneciente a Toledo, vino de la Provincia de Castilla. (…) Era muy constante en sus empresas y resuelto. La vez en que se le conoció mejor esas cualidades, fue cuando morando en el convento de Otumba, que dista 30 leguas de Toluca, y viendo que toda aquella región carecía de agua, pues faltan manantiales y arroyos, resolvió proporcionársela (…) acometiendo una empresa que se calificaba de imposible, pues tenía que conducirla de ocho a nueve leguas, desde la jurisdicción del pueblo de Zempoala, sacándola de pequeños manantiales, entre cerros y barrancas. Tuvo que vencer el benéfico religioso muchas contradicciones, no solamente de seglares sino también de los frailes, que calificaban la empresa de temeraria; la criticaban que fuera a perjudicar a los indios con tan rudo trabajo y que al fin no saldría con su intento.

“Fray Francisco desoyó los pareceres y razones contrarias, comenzó su obra y la siguió hasta proveer de agua a Otumba y a su convecino Zempoala, dejando de trecho en trecho alcantarillas para abastecer los lugares intermedios.

“Duró la obra 17 años, ocupando cinco en construir la altísima alcantarilla o arco por donde pasara el agua sobre una honda y ancha barranca y tal obra se puede calificar de una maravilla del esfuerzo humano.

“Los arcos construidos bajo la dirección de Fray Tembleque aún subsisten y ni los temblores ni la intemperie han logrado destruirlos.

“Al pie de los arcos del famoso acueducto está la iglesia de Nuestra Señora de Belén, donde había una celdita que fue del venerable Fray Francisco Tembleque, ejecutor de la magnífica arquería que hoy está abandonada.

“Se distinguió por su constancia y ardiente filantropía que le llevó a emprender la maravillosa arquería de Zempoala, para que tantos vecinos que tenía esta población no careciesen de agua. (…) Refiere la piadosa tradición que tenía un gato que diariamente le llevaba una codorniz o un conejo. Con motivo de la obra hubo contradicciones y un alcalde de Corte fue a estudiarla para dar su informe. Después que concluyó la arquería, fue Fray Tembleque guardián del convento de Puebla y definidor, pasó a Zempoala donde perdió un ojo y un año antes de su muerte estaba ciego”.

En el sitio http://acueductotembleque.org.mx/conociendo-el-acueducto se destaca que “es el complejo hidráulico más importante del mundo, calificado en España como el príncipe de los acueductos del Renacimiento.” Al unificar conceptos "hispano–arábigos de hidráulica (y gracias al) gran desarrollo artesanal del pueblo mexicano (se le considera una) obra auténticamente mestiza".

El diario El País además destacó un dato nada menor: “el acueducto fue construido sin aportación financiera de la Corona española”.

Qué ganas de resucitar al Padre Tembleque y pedirle opinión sobre Higa y su cuestionado proyecto del Acueducto Monterrey VI. En una de esas, al saber de los costos de la obra, se moría de nuevo.


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@salcamarena

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