Opinión

Restablecimiento de la Curva de Phillips

10 febrero 2014 5:5 Última actualización 26 agosto 2013 5:22

 
Joaquín Tapia Maruri
 
 
Desde el inicio de la crisis financiera de 2008, los programas de ajuste en diversas regiones del mundo han variado, en cuanto a la intensidad, profundidad y dirección de las políticas monetarias y fiscales implantadas. Por ejemplo, en EU se emprendieron políticas expansionistas para evitar los efectos negativos de una gran depresión. Sin embargo, este gradualismo debía revertirse de forma paulatina para evitar un mayor costo social.
 
 
Así, a principios de 2013, se llevó a cabo la corrección fiscal, basada no tanto en impuestos al valor agregado, sino al ingreso y en recortes al gasto. Se redujo de manera significativa el déficit esperado, al pasar de casi 10 puntos del PIB a 5.5, aunque acompañado de una desaceleración que se anticipa perdure hasta mediados de 2014.
 
 
Por otro lado, a mitad de año se anticipó la corrección monetaria o Quantitative Easying, que es la compra de valores por parte del banco central, cuando se presente una inflación mayor a 2-2.5% y/o un nivel inferior del desempleo de 6.5%, y esto fue el “Restatement of the Ghost”, mejor conocido como la Curva de Phillips que, en su forma inicial, se entendía como una relación inversa entre inflación y desempleo en el corto plazo; pero se transformó cuando se incluyeron las diferencias entre la inflación observada, la esperada y el desempleo.
 
 
Esta relación rigió la vida económica global en la segunda mitad del siglo XX, porque definió el comportamiento de la política económica; es decir, los gobiernos aceptaban cierto nivel de inflación para reducir el desempleo y viceversa. Aunque se aclaraba que en el largo plazo este postulado no existía, ya que se consideraba que la inflación era independiente del desempleo.
 
 
No obstante, desde el final del siglo pasado y hasta antes del estallamiento de la crisis financiera, esta relación se dio por cancelada de la agenda gubernamental. Entre otras cosas, porque la inflación era baja y muy estable, aunada a un nivel muy bajo de desempleo (en el periodo de 2000 a 2008 la inflación promedio fue de 2.9% y el desempleo se ubicó en 5.1%), es decir la inflación se estabilizó y el desempleo se mantuvo bajo.
 
 
¿Acaso cambió el desempleo de largo plazo?, ¿se había contraído?, ante esto surge el nuevo Keynesianismo –NAIRU–, en donde el desempleo se explica por la inflexibilidad de los salarios. En el periodo 2009-2012 la inflación se ubicó en 1.6% y el desempleo se situó en alrededor de 9.0%.
 
 
En la actualidad se incluyen otros determinantes, como el grado de imperfección de los mercados, la productividad, costos marginales, diferenciales del desempleo de largo plazo y el actual. Es por esto que, en un futuro previsible, para la investigación sobre la Curva de Phillips será  clave contar con toda la información relacionada con todos los sectores productivos y sus efectos financieros sobre estos.
 
 
Una cosa es cierta, la velocidad de ajuste del sector real léase, disminución del desempleo, a los supuestos niveles de corrección monetaria anunciados, no es rápida.
 
 
Profesor de la Escuela de Relaciones Internacionales, Universidad Anáhuac - México Norte.
 
 
david.hernandez@extrategia.com.mx