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Protesta ante el gasolinazo. (Cuartoescuro)

Puesto que el tema sigue siendo lo de la gasolina y sus anexos de corrupción, uso político, desmanes y saqueos, regreso a él. Primero, vale la pena acabar con el uso político del petróleo. Nadie, en el espectro político, está libre de culpa en esto.

Es evidente la responsabilidad del PRI, que se creó al amparo de la expropiación de la industria (porque el verdadero PRI es el fundado por Cárdenas con el nombre de Partido de la Revolución Mexicana, un partido corporativo, diferente del PNR de Calles). No sólo consolidó ese partido su hegemonía haciendo uso de la expropiación como acto fundacional, ejemplo de lucha por la soberanía y demás embustes, sino que el último presidente de la Revolución inició la adicción petrolera de las finanzas públicas. En ese sentido, no pueden PRD y Morena imaginarse aislados, puesto que sus más importantes líderes y representantes surgieron de ese sexenio. Como siempre, los que vienen de la izquierda comunista dirán que nada tienen que ver, aunque desde entonces (35 años) hayan sido parte de la clase política adicta al aceite.

El PAN tampoco tiene ya mucha defensa, puesto que durante dos sexenios no pudieron corregir la situación. Le tocó a Vicente Fox entregar, por primera vez, una plataforma productiva de petróleo en contracción, y le tocó a Calderón presenciar un inmenso subsidio a la gasolina, resultado del mecanismo de fijación de precios. Ambos pueden argumentar que sin reformas energética y fiscal era poco lo que se podía hacer, y que el PRI las impidió, y tendrán razón. Pero ni Fox tuvo el ánimo de llevar el Pemexgate al enfrentamiento final, ni Calderón evidenció el desfalco en los estados. Al respecto, gran señalamiento de Juan Pardinas, ayer: Pemex Refinación ha perdido el doble del endeudamiento de estados y municipios durante los últimos diez años.

Porque la transición a la democracia, iniciada con el IFE ciudadano y poderoso de 1996, verificada en la elección de 1997 y consolidada en la de 2000, se sostuvo mediante la compra de gobernadores, a través de una nueva Ley de Coordinación Fiscal que desde 1998 ha ido trasladando los recursos públicos hacia estados y municipios. Desde entonces, como usted sabe, el presidente no tiene poder, y por ello ni Fox ni Calderón pudieron hacer mucho, y por eso fue sólo a través del Pacto por México que Peña pudo hacer algo. Recuerde que desde el fin de ese pacto el gobierno federal viene en picada.

No siguió a la transición un proceso de organización ciudadana. Sí hay más grupos y asociaciones, mucho mejores que antes, pero siguen siendo pocos. La inmensa mayoría de la población no participa en nada. También debería ser evidente que, en buena medida, eso es resultado de un sistema educativo construido para adoctrinar y apaciguar, que ha sido sumamente exitoso. Por eso se siguen repitiendo los embustes que le comentaba como dogmas de fe, y por eso somos el país más igualitario en nivel educativo: todos mal.

Esa sociedad, que no ha logrado organizarse, que no pasa de la crítica a la participación, que se ha acostumbrado a la corrupción y le tiene más afecto a los criminales que a la Policía, y que en lo profundo de las comunidades es partícipe y defensora de los delitos, esta sociedad se enoja porque hay corrupción en el gobierno. Pues sí, claro que la hay, y la ha habido al menos desde hace un siglo, porque el régimen de la Revolución así funcionó y eso nos ha heredado.

Tal vez ha llegado el momento de reconocer, de verdad, el fracaso de estos cien años, y construir algo diferente.

Profesor de la Escuela de Gobierno,Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

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