Opinión

Responsabilidades para todos

En la medida que se va conociendo lo que ocurrió con la Línea 12 del Metro, empieza a verse que no hay quien se vaya a quedar sin algún grado de responsabilidad, aunque el asunto parezca partido de volibol, pues todos lanzan la pelota.

No parece que ni las autoridades de la administración anterior ni el Consorcio constructor vayan a salir sin raspones y deudas. O ellos o los proveedores de los trenes, pero alguno del pasado –o ambos- van a tener que dar explicaciones.

Léase Marcelo, Bojórquez, Horcasitas. No se puede entender el desgaste que sufrieron ruedas y vías sin un problema de origen.

Pero las actuales autoridades también tendrán que explicar los temas vinculados con el mantenimiento, donde pareciera haber también omisiones. Es el caso de Joel Ortega.

Sea lo que sea, lo que se necesita es que el tema quede claro y sepamos a quién le tocaba qué.

Tarjeta roja

Los diputados podrían no solamente quedarse fuera de lugar en la sesión de este jueves sino meterse autogol.

El pleno de San Lázaro finalmente se atrevió a discutir uno de los temas al que por más de 15 años le han dado la vuelta, el de la violencia en los estadios de futbol a cargo de los vándalos que se esconden en el anonimato y detrás de las porras y las barras.

En esta lamentable trama el perjudicado ha sido el aficionado y el deporte mismo del balompié, porque por muchos años las autoridades se han hecho guajes ante una realidad ya insoportable.

Los nombres de las porras dan terror: “la masacre”, “adicción”, “libres y lokos”, “la barra ultratuza” y demás faunas. Tienen además una clasificación de ser las más violentas las que representan a equipos populares.

Los diputados federales le sacarán tarjeta roja a las porras y discutirán penas carcelarias para quienes causen desmanes, pero se sabe que el tema no es sólo deportivo, sino que va al terreno de la inseguridad, lo social y hasta lo político.

Esperemos que los diputados no hagan lo que muchos árbitros, que no ven.