Opinión

Responsabilidad fiscal ante más bajo precio
y producción de petróleo y menor crecimiento

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Petróleo

La semana pasada la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) entregó el documento con los Pre-Criterios de política macroeconómica para 2016 al Congreso de la Unión. Estos Pre-Criterios son una serie de supuestos –fundamentados en pronósticos de las principales variables económicas relacionadas con las finanzas públicas-, que dan forma al presupuesto del siguiente año fiscal, de manera preliminar.
Los supuestos o criterios que finalmente se utilizan para la elaboración y posterior discusión del presupuesto se entregan a más tardar el 8 de septiembre.

Sobre estos supuestos, quiero destacar tres: (1) Un menor precio proyectado de la mezcla mexicana de petróleo, de 88 dólares por barril (dpb) –como se expresó en el documento de Criterios Generales de Política Económica para 2015 (CGPE 2015)-, a 55 dpb, con una menor plataforma de producción de 2.4 millones de barriles diarios (mdbd), en lugar de 2.5 mdbd.

(2) Menor crecimiento económico para 2016, que se redujo de 4.9 por ciento (CGPE 2015), a un rango proyectado entre 3.3 por ciento y 4.3 por ciento (punto medio: 3.8 por ciento).

En mi opinión, esta reducción se debe también a la caída de los precios del petróleo, que desafortunadamente no brindarán los beneficios que se esperaban de la reforma energética, al menos en el corto plazo; y debido a lo anterior (3) plantea un recorte de 135 mil millones de pesos (mdp) en el gasto programable para 2016 (0.8 por ciento del PIB).

En mi opinión, la proyección de precio promedio de petróleo es conservadora, sobre todo a la luz de los pronósticos de los principales analistas de petróleo, cuyo consenso se encuentra por arriba de 60 dpb. Ahora, juzgando por la tendencia que ha observado la producción de petróleo en los últimos 24 meses, 2.4 mdbd se aprecia muy retador.

No obstante lo anterior, si tomamos en cuenta los esfuerzos que ha llevado a cabo Pemex en los últimos meses para ser más eficiente, incluyendo la nueva estructura corporativa, así como el recorte de personal y la inversión privada que estimo generará la Ronda 1 –sobre todo en pozos maduros-, considero que sí será posible lograr la producción de 2.4 mdbd.

En cuanto al pronóstico de crecimiento del PIB para 2016, el punto medio del rango pronosticado de 3.8 por ciento se aprecia optimista.
En la encuesta más reciente del Banco de México, el consenso entre analistas del sector privado es que la economía mexicana crecerá 3.5 por ciento en 2016. Adicionalmente, el año que entra no sólo vamos a ver que probablemente no existan ingresos excedentes de petróleo, sino que el gobierno llevará a cabo un recorte importante de gasto público.

En mi opinión, a diferencia del recorte que se anunció este año de 124 mil 300 millones de pesos (0.7 por ciento del PIB) -en el que se eliminaron inversiones que los analistas no traían en mente que pudieran haber ocurrido en 2015-, el recorte del año que entra no estará centrado en inversiones potenciales, sino en aspectos que afectan a la economía real como recorte de personal, entre otros.
La pregunta restante es si el recorte de 135 mil mdp será suficiente para que el gobierno pueda cumplir con su compromiso de reducción de déficit para 2016.

En este sentido, cabe señalar que en las negociaciones del presupuesto 2015, se disminuyeron los ingresos fiscales de origen petrolero en 7 mil 516 millones de pesos debido al cambio en la proyección del precio de la mezcla mexicana del petróleo de 81 dpb a 79 dpb. Utilizando esta sensibilidad, con el precio del petróleo estimado para 2016 de 55 dpb, los ingresos petroleros deberían disminuir 90 mil 192 millones de pesos. Claramente esto no toma en cuenta una disminución en la plataforma de producción de petróleo ni el menor crecimiento económico. Es por esto que era importante anunciar un recorte mayor para 2016.

En resumen, considero que con el recorte de gasto público de este año (124 mil 300 millones de pesos) y el recorte anunciado para 2016 (135 mil mdp), el gobierno podrá cumplir con su compromiso de disminuir el déficit público de 1.5 por ciento del PIB en 2014 a 1 por ciento del PIB para este año (2015) y a 0.5 por ciento del PIB para 2016 (excluyendo inversiones de Pemex).

Si bien no hacía falta llevar a cabo un recorte en 2015 –debido al programa de coberturas petroleras-, considero que fue muy oportuno hacerlo, para así “repartir el dolor” en dos años. Así el recorte para 2016 será de 135 mil mdp, en lugar de cerca de 260 mil mdp, que hubiera sido cercano a 1.5 puntos porcentuales del PIB y que, además, hubiera podido poner nerviosos a los inversionistas, particularmente a los extranjeros que tienen posiciones importantes en bonos gubernamentales mexicanos.

*Director General de Análisis Económico de Grupo Financiero Banorte. Las opiniones que se expresan en el artículo no necesariamente coinciden con las del Grupo Financiero Banorte, por lo que son responsabilidad absoluta del autor.

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