Opinión

Responsabilidad de la seguridad nacional

Fernando Schutte

Hemos advertido que hoy en día ha estado presente en la mente de los mexicano, el problema del secuestro y la extorsión, y cómo no ser un tema recurrente en todos los extractos sociales, si parece que todos podemos ser blanco de aquellas personas que han decidido apoderarse de nuestra tranquilidad, a través de actos cobardes.

Pero el problema, no sólo radica en la existencia propia de estos delitos, existe además un origen que desencadena toda la problemática y que evidentemente debe atenderse desde sus más profundas raíces.
Hemos concebido el tema como un problema del México actual y que por desconocimiento en muchas veces sólo se lo atribuimos al gobierno federal, sin embargo, los delitos de los cuales hacemos referencia, constituyen unos cuyo tema de conocimiento recae en el gobierno local, es decir, los legalmente competentes para su observación y atención directa, son los estados que componen la república mexicana.

Tenemos en México un problema enorme de corrupción descontrolada, muchas veces concentrada en los gobiernos locales y dentro de los municipios, además hemos visto que el castigo a esa corrupción, en algunos casos recae en enemigos políticos, y eso es lamentable, ya que no se puede ni debe politizar la seguridad pública.

Así tenemos que estamos ante un grave problema de corrupción, frente a delitos que tienden a la alza, situación que genera un negro panorama para el futuro de México, que si alguno de los tres niveles de gobierno deja de actuar, sin duda alguna los resultados a futuro no pueden ser buenos.

La Federación, no es ajena al problema del secuestro y la extorsión, por lo que se ha implementado de manera conjunta y continua la ayuda a las entidades del país, a través de diversas medidas, entre ellas la de la capacitación, inteligencia, investigación de bandas delictivas y evidentemente los grupos de reacción; ayudando con ello a concientizar y adiestrar a las policías o instancias correspondientes en la problemática que nos ocupa, para así buscar alternativas que permitan abatir este delito.

Existe el interés de resolver y por ello no se ha dejado de actuar; una de las características que llama la atención de la presente administración, es la voluntad de los tres niveles de gobierno para coadyuvar en el combate del tema que nos atañe, vemos a la Federación que incluso ha creado un órgano especializado para atender de manera directa al secuestro, lo que sin duda evidencia la preocupación generalizada del problema.

Si bien es cierto, el delito es del fuero común, es decir, corresponde a los estados su atención de conformidad con la legislación penal aplicable, también lo es que en la actualidad estamos siendo testigos de una serie de acciones que involucra a diversas instancias de gobierno, que de manera conjunta han unido esfuerzos para atender de la mejor manera un problema generalizado.

Es importante considerar que la denuncia tiene un papel muy importante ahora en día, y constituye un deber civil, moral y una herramienta indispensable para tener un panorama real de la situación, además de constituir uno de los elementos imprescindibles para allegarles de instrumentos necesarios para la persecución por parte de las autoridades en materia de seguridad pública.

La denuncia a mi parecer es un acto de valía y de reclamo hacia el estado de justicia y eficacia gubernamental; muchas veces puede optarse por la denuncia de manera anónima, la cual no deja de ser importante y trascendente para combatir el ilícito. Repito, es un deber del ciudadano denunciar.