Opinión

Respira el PRI en Edomex

    
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Alfredo del Mazo Maza (Cuartoscuro)

La tardanza con que se procesó una posible alianza entre los partidos de Acción Nacional y de la Revolución Democrática, para hacer frente a la contienda electoral por la gubernatura del Estado de México, radicó principalmente en que la dirigencia de ambos partidos buscó por encima de ideales y programas sacar del gobierno al PRI y sus aliados, pero la presión de amplios sectores poblacionales identificados con la derecha y la izquierda hicieron naufragar esa pragmática propuesta, donde agua y aceite querían unirse.

Ayer venció el plazo legal para conformar coaliciones, el grupo que al parecer salió con un saldo negativo mayor en estas negociaciones fue el de los del blanquiazul, pues en paralelo los del sol azteca lograron una coalición de partidos identificados con la izquierda como son el PT y el MC, por lo que ahora sólo les resta definir el nombre de su candidato o candidata.

El PAN la tiene más difícil, pues en su afán por alcanzar una fórmula ganadora, desdeñó la participación de cuadros con trayectoria sobresaliente a nivel local y en ese propósito hizo guiños a la postulación de un candidato externo, lo que de alguna manera dividió a la militancia panista y más de uno ha hecho saber a las dirigencias nacional y estatal que si saben contar “no cuenten con ellos”.

Las altas expectativas y pretensiones que dirigentes del PAN y PRD se impusieron en los resultados de sus acercamientos para buscar una candidatura común que dejó entrever otra realidad al interior de ambas organizaciones, ninguno de los dos partidos han procurado la formación de nuevos cuadros al grado de que sus propuestas apenas alcanzaban a nombrar una tercia de personajes candidateables y con características de reciclaje, entre ellos Alejandro Encinas, quien nunca ha ganado una elección por la vía del voto directo y casi toda su trayectoria la ha hecho en actividades políticas de la Ciudad de México.

Otros nombres fueron los de José Luis Durán Reveles, exalcalde de Naucalpan y eterno aspirante a la gubernatura mexiquense; Josefina Vázquez Mota, excandidata presidencial, fue otra de las cartas que se manejaron para la alianza, pero ella de plano cerró la puerta a esas insinuaciones, al menos no con el PRD, y así, podríamos agregar otro par de nombres, pero son tantos los cartuchos quemados que hasta resulta ocioso quemarlos más.

Es cierto, hubo guiños a la postulación de un candidato externo, pero los nombres que se propusieron no convencieron a las dirigencias y al final se insistió de ambos lados por un panista y un perredista, y en ese desencuentro la negociación no prosperó.

No hubo coalición entre panistas y perredistas, aun así, a la contienda electoral del Estado de México se lograron inscribir en tiempo y forma las alianzas políticas del PRI, PVEM, PANAL y PES, por un lado, y por otro el PRD y sus aliados. El resto de los partidos irán solos con sus candidatos o candidatas.

El camino está despejado, dirán los del partido en el gobierno mexiquense. No deben echar las campanas al vuelo, falta conocer el nombre de su candidato o candidata y el grado de aceptación que tenga entre la militancia priista y sus simpatizantes. En el tricolor se habla de unidad, pero todo indica que eso es sólo parte del discurso, hay que echar una mirada al fuego “amigo” o ¿enemigo? que alguno de ellos tiene en este proceso, un día son filtraciones de llamadas telefónicas y espionaje a un familiar, otros días son rumores de descalificación, pero ese personaje sigue ahí y con muchas posibilidades de ser designado.

En realidad, en la baraja tricolor son dos nombres los que pelean la nominación, Alfredo del Mazo y Ana Lilia Herrera, el resto tendrá que disciplinarse; aquí el asunto es qué decisión tomará quien no sea elegido. Ese es el dilema en el PRI, porque ya vimos que del otro lado la caballada está un tanto flaca y eso es un gran respiro para el tricolor.

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