Opinión

Resolver la inseguridad se puede, cuando se quiere

 
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Acapulco. (Cuartoscuro)

Sí se puede resolver la violencia e inseguridad en México. Pero generaciones de políticos y gobernantes mexicanos, de todos los niveles, no han querido asumir esta responsabilidad ya sea por incapacidad, irresponsabilidad o corrupción.

O sea, que le sucederá a este presidente lo que le sucedió a su antecesor, Felipe Calderón. Desde el inicio de la gestión del presidente Peña Nieto los índices de víctimas de delitos como homicidio doloso habían bajado gracias a la criticada estrategia de 'guerra' del presidente Calderón, pero que resultó en una importante reducción desde 2011 de cerca de 30 por ciento en las tasas de delitos con violencia, homicidio y crímenes de la delincuencia organizada. En 2015, por primera vez en cuatro años, la tasa de homicidio en México se incrementó 6.3 por ciento, y en los primeros tres meses de 2016 se registraron más homicidios dolosos que en el mismo trimestre del año anterior. Y el problema para el presidente Enrique Peña Nieto es que literalmente no le va alcanzar el sexenio para demostrar, si no mejorías, por lo menos que mantuvo la inseguridad a los actuales niveles. Y esto será un lastre político para el responsable de la seguridad de este sexenio, Miguel Ángel Osorio Chong, posible candidato del PRI.

Y la primera parte de la solución de largo plazo al problema de seguridad es que por lo menos se reconozca la gravedad de la situación y se pongan a un lado los discursos triunfalistas sobre mejoras pasajeras, no sólo de Gobernación, también entre los gobernadores y en algunos casos hasta entre los presidentes municipales.

Esta es la trampa en que cayó el presidente. Al no considerar el problema tan grave, como ha sido el discurso político hasta la fecha, no sólo no se les dio continuidad a los éxitos parciales del sexenio de Calderón, además no pueden justificar la estrategia como una prioridad y así protegerla de los recortes presupuestales. Análisis iniciales señalan que las dependencias que conforman el gabinete de seguridad (Secretaría de la Defensa Nacional, Secretaría de Marina y la PGR) sufrirán un recorte de 4.0 por ciento de su presupuesto y sería el primero en los últimos diez años, tras haber recibido un incremento sostenido a partir de 2007.

El no reconocer el hecho de que la seguridad es uno de los temas que más preocupan a los mexicanos (en la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública, Envipe, se muestra que en 2015 el 80 por ciento de los habitantes manifestaron sentirse inseguros en su estado), el presidente y el secretario de Gobernación perderán más credibilidad por no demostrar por lo menos empatía con la población reconociendo el impacto de la violencia.

Pero más allá de la empatía que pudiesen tener Peña y su gabinete de seguridad, lo que urge es que se explique en números contundentes cómo es que se detendrá lo que parece ser una tendencia al alza en homicidios en el país. De lo que sí se habla de nuevo es de cómo la inseguridad afecta el desarrollo del país. El costo de la violencia el año pasado fue de 134 mil millones de dólares, según lo indica el Institute for Economics and Peace en el Índice de Paz en México. En 2015 el impacto económico de la violencia fue de 2.12 billones de pesos, equivalente a 13 por ciento del PIB. Y aunque el gobierno de México detesta esta cifra, la realidad es que el costo de la violencia es un lastre para la economía del país.

De que se puede resolver, se puede. Pero esto no significa que sea fácil, ni inmediato. Pero esta administración ya demostró que no quiere o no puede resolver la violencia y la inseguridad, y los tiempos electorales se les vinieron encima. Con más razón evitarán tocar el tema y sus discursos: “en este país no pasa nada”, seguramente será el lema electoral.

De hecho, con los datos y las tendencias que se anticipan es muy probable que incremente en una forma importante la inseguridad y violencia en los siguientes años debido a la falta de una estrategia con claras prioridades, el desorden y desorganización de la implementación de la nueva reforma penal, recorte presupuestal y la incapacidad de los actuales responsables de la seguridad del país.

Esta es la forma más rápida de perder elecciones.

Twitter: @Amsalazar

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