Opinión

Resistencia a recaudar

Entre los miembros de la OCDE, el país donde se da la mayor concentración de facultades tributarias es México. Los gobiernos subnacionales mexicanos tienen facultades tributarias de bajo potencial recaudatorio, alrededor de 10 por ciento, lo que contrasta respecto a países como Brasil y Argentina. Cuando firmaron su Convenio de Adhesión al Sistema Nacional de Coordinación Fiscal en 1980, dejaron en suspenso los impuestos concurrentes, lo que evitaría la doble tributación, recibiendo a cambio un porcentaje de la recaudación federal, que debería crecer en el tiempo.

No es sólo la inercia centralista, que sí existe; es también la resistencia a recaudar que tienen en muchas entidades federativas o el uso político que se le ha dado a la política tributaria. Desafortunadamente hay muchos ejemplos de desinterés fiscal, de los usos y costumbres de esperar más transferencias o gestionar recursos discrecionales, que cada vez son menos. No omito mencionar el tema de la pobreza, pero aún así se puede y debe recaudar.

Algunas entidades –no todas por supuesto- no aprovechan las posibilidades para aumentar su presencia fiscal. Hasta 2006 todas asumieron el Impuesto sobre Nóminas por razones políticas. Es el caso de la tenencia, que independientemente de lo que piense el lector, fue un buen impuesto, fácil de recaudar, al que los contribuyentes ya no oponíamos resistencia y se recaudaba en promedio el equivalente a un mes adicional de participaciones. Sin embargo, lo hecharon a perder cuando utilizaron su desaparición o la depredación de su base, como instrumento de competencia electoral.

En el Decreto que lo eliminaba a partir del 1 de diciembre de 2012, se permitió a las entidades federativas crear un impuesto a imagen y semejanza del para entonces desaparecido impuesto. Por lo menos 26 legislaron sobre el mismo, claro con casos extremos de subsidio, cuya recaudación desapareció, afectando a sus municipios que dejaron de recibir por lo menos 20 por ciento del mismo. Aún hay algunos gobernadores en funciones que lo quieren desaparecer, creo que eso no manda buenas señales y afecta los intereses de los que si cobran y tienen interés en hacerlo.

Hace algunos años, un gobernador después del proceso electoral eliminó la tenencia, con la pérdida de ingresos correspondiente para las finanzas de su entidad federativa, visitó -en otra administración- a funcionarios de la SHCP para solicitarles un apoyo extraordinario equivalente a lo que dejó de cobrar, lo que atinadamente le negaron.

Algo parecido paso en 2002, cuando Jalisco necesitó recursos para poner su parte del rescate de las cajas de ahorro. Al analizar el asunto se comprobó que su avance en la colaboración administrativa era reducido, comparado con otra entidad mucho más pequeña, con menos contribuyentes, que sin embargo recibía lo que la primera entidad necesitaba. Por supuesto no se le apoyó, sólo se le conmino a aprovechar las posibilidades de la colaboración administrativa, que son vastas.

En contraparte, hay entidades que sí quieren cobrar, tener haciendas públicas menos dependientes de las transferencias federales, no son todas, pero por ellas es necesario hacer un esfuerzo de descentralización del poder tributario.

Sinaloa, cuando era gobernador Jesús Aguilar y su secretario de Finanzas Oscar Lara, encabezó por parte de las entidades federativas y por la parte federal, quien esto escribe, para analizar la posibilidad de transferirles la recaudación del ISR, empezando por el régimen intermedio; otra opción sería el IVA.

Claro, habría dificultades por la debilidad económica y estructural de algunas entidades, ya que la distribución de la recaudación se daría a favor de las entidades con mayores fortalezas para recaudar.

Twitter: @davidcparamo