Opinión

Repuntan tasas de largo plazo locales, lidera factor externo

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 [Este miércoles la noticia estará centrada en el anuncio de la política monetaria de la Fed. / Reuters]

En las últimas jornadas las tasas de interés de mediano y largo plazo han mostrado un repunte espectacular. Considero que tal comportamiento se asocia a condiciones externas, en específico a expectativas de política monetaria en EUA. No todo está dicho, no hay garantía de que éste sea el comienzo de un incremento sostenido asociado a la normalización de la Fed.

Para tener una correcta perspectiva, hace falta recortar que la tasa de interés de referencia gubernamental a 10 años (Bono M) mostró un desplome de casi 100 puntos base, de 6.18% a 5.20% entre el 16 de diciembre y el 28 de enero. Tal como llegamos a mencionar en este espacio, tal desplome estuvo íntimamente ligado a la caída en el rendimiento del mismo plazo del bono del Tesoro estadounidense.

Así, dicho desplome tuvo un determinante externo, el cual se puede entender como un ajuste en la referencia a la prima libre de riesgo (EUA). Ésta a su vez se asoció a varios factores (no necesariamente independientes).

Primero, la percepción de un periodo prolongado de baja inflación en EUA. Segundo, una perspectiva de avance económico más moderada respecto a la sugerida por el buen flujo de datos. Tercero, un inicio más tardío y/o a un ritmo más moderado de normalización de la tasa de la Fed. Cuarto, un contexto de alta aversión al riesgo que motivo un fenómeno de “vuelo a la calidad” (mercado de renta fija gubernamental en EUA). Quinto, el fortalecimiento generalizado del dólar.

Recientemente, la tasa a 10 años local observó un impresionante repunte superior a 40 puntos base a partir del 28 de enero. De hecho, tan solo en la sesión del pasado viernes 6 de febrero tal tasa sumó 20 puntos base de incremento. ¿Las causas? Otra vez el factor externo en la forma de muy buenos datos de empleo en EUA.

Tal tendencia de alza se asocia no solo con los buenos datos en EUA y una nivel de inflación esperado ligeramente superior al de semanas previas, sino también a la internalización de un inicio más temprano de la normalización de la Fed. Tal cambio en la expectativa fue especialmente evidente tras la publicación del dato de nómina no-agrícola en EUA, a lo cual siguieron modificaciones en el sentido descrito en los mercados de futuros y opciones sobre la tasa de política monetaria en EUA.

¿Es este el comienzo del ajuste al alza en las tasas de largo plazo tanto externas como internas que hemos estado anticipando? Quizás no todavía.

Recordemos que si bien las cifras económicas en EUA han venido observando un muy buen desempeño, en especial aquellas asociadas al mercado laboral, las cifras de inflación han dibujado un comportamiento persistentemente por debajo del objetivo de la Fed (2%). Más aún, tanto los mercados como la misma Fed anticipan que este contexto se prolongue, sobre todo debido a los bajos precios del petróleo.

En este sentido, no es obvia la decisión de fijar el inicio del proceso de normalización para el muy corto plazo (de aquí al verano, por ejemplo). En este contexto, la reunión de la Fed del próximo 18 de marzo será crucial en este sentido.

Recordemos que esta será una de esas reuniones donde se ofrece una conferencia de prensa y además de actualizan pronósticos macroeconómicos de la Fed y se revelan los resultados de la encuesta entre los miembros de la Fed sobre la dinámica de la tasa de política monetaria. Sin duda una ocasión ideal para hacer anuncios clave.

No obstante, por el momento creo que las bajas tasas de inflación serían motivo suficiente para que la Fed espere al menos hasta la segunda mitad del año para enviar un mensaje a los mercados sobre el posible inicio de la normalización. Habrá que continuar vigilando muy de cerca el flujo de datos económicos y el lenguaje de la Fed. Seguimos en terreno sin cartografía en términos de un proceso de desmantelamiento de estímulos monetarios sin precedentes.

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