Opinión

Repsol, una de piratas

Pemex decidió poner a la venta el 85.5 por ciento de sus acciones en la petrolera española Repsol, por “nuestras diferencias con sus prácticas de gobierno corporativo”. Es una manera elegante de deslindarse de la mafia de Repsol.

Porque si alguien cree que sólo en las empresas mexicanas ligadas al petróleo hay mafias, tiene que echar una mirada a ese portento de “cosa nostra” encabezada por Antonio Brufau.

Cuando Pemex quiso aliarse con Sacyr hace un par de años, para tener mayor peso en el control de los planes de la compañía, el clan de Brufau se movilizó en la prensa española y mexicana (sí, parte de la prensa mexicana le hizo el juego para defender su lucrativa posición) para impedir lo que llamaron “pérdida de españolidad de Repsol”.

Obviamente al perder la mayoría accionaria de Repsol el “alma mater” de Brufau –La Caixa–, y pasar ésta a la alianza Sacyr-Pemex, temía por su cargo pues había dudas fundadas sobre la idoneidad de su conducción.

En un año y medio, por ejemplo, cambió tres veces al director de Finanzas de la empresa. Al primero de ellos lo debió quitar por un extraño negocio que le hizo perder dinero a la compañía.

Brufau, sin embargo, lo liquidó con ocho millones de euros (más de diez millones de dólares) y lo recontrató como su asesor.

Ese personaje, Fernando Ramírez, estuvo en México en las fechas del intento de alianza Pemex-Sacyr, y su presencia en el país coincidió con una lluvia de mails a diversos periodistas (yo incluido).

Esos mails eran de supuestos “accionistas independientes” que cuestionaban el acuerdo Pemex-Sacyr para tener 29.8 por ciento de las acciones de Repsol.

Los “consejeros independientes” de Repsol, salvo uno, brasileño, no tienen más ligas con la industria petrolera que su participación en Repsol. Están ahí por su lucrativa cercanía con Brufau.

Uno de esos consejeros de Repsol es el notario de Brufau en Barcelona.
Otro, su amigo de la infancia y negociante de sopas instantáneas.

El otro fue compañero de Brufau en el corporativo de La Caixa.

El expresidente del gobierno español, Felipe González, también puso el grito en el cielo por la “pérdida de españolidad de Repsol”.

Pero González es consejero de Gas Natural, de la que Repsol es dueña en 30 por ciento. Y fue puesto ahí por Brufeau, donde gana carretadas de dinero por el cargo que ocupa.

En buena hora el director de Pemex, Emilio Lozoya, decidió sacar las inversiones de nuestra petrolera en Repsol, porque para mafias ya tenemos suficientes aquí con dirigentes sindicales y contratistas.

Estelas

Algunos se preguntan qué va a hacer Pemex con los dos mil millones de euros que le va a dejar la venta de sus acciones en Repsol. La respuesta es desoladora: guardarlos en una caja. Lo debería destinar a exploración o modernización de equipos, pero no puede. Sin reforma energética, Pemex tiene un techo de inversión que le prohíbe hacerlo. Actualmente Pemex guarda en caja miles de millones de dólares que no puede invertir. Así de crudo y así de insensato. Para que a la Secretaría de Hacienda le cuadren los números, ésta le pone a Pemex un tope de inversión, y no se puede pasar de ahí. La inversión es igual a gasto, y como hay que frenar el gasto, entonces que se aguante Pemex. Esa es la lógica del México sin reforma energética.