Opinión

Repensando el PIB

 
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Este viernes se presentará el dato de producción del tercer trimestre del año. Recientemente, el Inegi empezó a publicar una estimación oportuna del PIB y de acuerdo a este estimado, se proyecta un crecimiento de 2.4 por ciento respecto al mismo trimestre del año anterior. La expectativa no reemplaza el cálculo tradicional del PIB, solo presenta un panorama adelantado de la economía.

Cuando hablamos de crecimiento económico, hablamos de lo que crece el PIB. Se cuantifican los bienes y servicios que se producen, usando los precios de un periodo fijo para poder eliminar el efecto de precios y observar únicamente cambios en la producción. Sin embargo, sería interesante preguntarnos si, en efecto, producir más es equivalente a crecer.

Los orígenes de la medición del PIB se remontan a los años posteriores a la Gran Depresión de Estados Unidos, con los sistemas de contabilidad nacional desarrollados por Simon Kuznets. Las herramientas para la medición y los datos que se tenían en ese entonces eran más limitados que los de hoy. Con el tiempo, los sistemas han mejorado y el cálculo del PIB se ha ido sofisticando. Sin embargo, el mundo se mueve más rápido que las modificaciones a la contabilidad nacional.

La dificultad empieza al decidir qué se cuenta y qué no. Decidimos no contar producción de bienes y servicios ilegales. Tampoco contamos lo que se produce en el hogar. Tal vez deberíamos. Contar el valor de los bienes y servicios domésticos sin duda representaría un reto, pero sí es factible ponerle un precio de mercado a estos servicios para propósitos de valuación.

A principios de los 80, se introdujeron las computadoras personales. El precio rondaba los dos mil dólares. El precio de las computadoras ha disminuido significativamente. En solo 12 años, de 2003 a 2015, su precio ha disminuido más de 30 por ciento. Pero la calidad es sustancialmente mejor. El cambio en la calidad de las computadoras, y de cualquier bien o servicio, no se captura en el PIB.

El riesgo de morir en cualquier cirugía ha disminuido con los años. ¿Cómo incluir esto en el PIB?

La medición tradicional del PIB tampoco puede capturar las mejoras en la productividad. Hoy se pueden mandar varios correos electrónicos en pocos minutos, hacer llamadas en conferencia con personas en cualquier parte del mundo, mandar mensajes en cualquier momento. El desafío es medir el cambio en la productividad que esta tecnología implica.

Y hablando de tecnología, las complicaciones que presenta para la medición del PIB son mayores. Al hacer una llamada de larga distancia, usualmente se paga(ba) a una compañía telefónica. Pero ya se puede hacer prácticamente gratis, cada día hay más formas y más eficientes.

Con la forma tradicional de medición del PIB, esta llamada no se contaría, parecería que no se produjo. Pero la llamada sí se hizo, a través de otras vías. Los servicios que se generan en la economía digital presentan este reto.

El PIB se refiere a la producción dentro de un territorio delimitado. Cómo valuar entonces, servicios que se desarrollan en múltiples lugares.

Puedo oír música compuesta en Francia, a través de un sistema descargado en México, pero desarrollado en otro lado. Y además gratis.

Sin duda hay producción, pero los límites territoriales ya no son tan claros.

Si consideramos solo estas variables, el PIB podría estar subvaluado.

Hay más producción de la que podemos contar, pero también hay muchas otras cosas que no se miden o no se miden con precisión: investigación y desarrollo, activos de inversión, contaminación, deterioro ambiental.

Algunas economías han actualizado la forma en la que miden el PIB, no sin complicaciones. Por ejemplo, en Estados Unidos para medir la investigación y desarrollo se usa el valor presente que tendría hoy el descubrimiento potencial de esa investigación. Australia, Canadá y la Unión Europea también han modificado su forma de contar. Así, la comparación de la producción entre países se vuelve cada vez más complicada. Las economías se mueven a una velocidad y los sistemas de contabilidad nacional a otra. México no está exento de esta realidad y el Inegi tendrá que hacerle frente.

Y suponiendo que superamos estos retos y logramos contar todo a la perfección, la duda seguirá existiendo: ¿Producir más es crecer?

Twitter: @ValeriaMoy

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