Opinión

Reparo sobre el seguro de desempleo

Hacia mediados del pasado mes de marzo, la Cámara de Diputados conoció dos importantes propuestas en materia de seguridad social. Una de ellas se refiere a la llamada pensión universal, y la otra al seguro de desempleo. Con respecto a esta última, no dejó de llamar la atención que tanto los legisladores de Acción Nacional como del PRD, se hayan opuesto a dicha iniciativa en relación con uno de los problemas endémicos y más graves que el país padece, como es el desempleo.

¿A qué obedeció la posición en contra de los legisladores de ambos partidos (no todos en el caso del PRD) a esta propuesta, a la que en apariencia, por ser tan beneficiosa, nadie debería oponerse?

Antes de dar una respuesta, vale la pena rastrear el origen de esta política relativa a la seguridad social. El 2 de diciembre de 2012, apenas un día después del inicio de la presente administración federal, como se recordará, fue firmado el llamado Pacto por México. En este documento, suscrito por los dirigentes de los tres principales partidos y el presidente de la República, de las 34 cuartillas que comprende, sólo se le dedican al tema tres líneas. Dicen éstas: “Se establecerá un Seguro de Desempleo que cubra a los trabajadores del sector formal asalariado, cuando pierdan su empleo para evitar un detrimento en el nivel de vida de sus familiares y les permita buscar mejores opciones, para tener un crecimiento profesional y patrimonial”. Y es todo.

Bueno, casi todo. Porque en el capítulo quinto de ese documento, hoy prácticamente en el olvido, denominado Pacto por México, aparece un cuadro titulado “Compromisos para las Reformas”. En éste se indican los pasos que habrán de darse para el cumplimiento de cada una de las políticas públicas comprometidas en el Pacto, así como si requieren, o no, para su “implantación completa”, de la previa aprobación de la Reforma Hacendaria. En el caso del “Seguro de Desempleo”, clara y categóricamente afirma que sí necesita éste de la Reforma Hacendaria. Téngase presente el dato, por lo que se dirá al final de esta nota.

Luego, en el Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018, publicado en el Diario Oficial el 20 de mayo de 2013, en su parte expositiva (no propositiva) se lee lo siguiente: “un Sistema de Seguridad Social Integral debe contemplar un seguro de desempleo que proteja a las familias ante cambios temporales en la condición laboral”.

Y agrega que la OCDE ha señalado que “México es el único país miembro que no cuenta con un seguro de desempleo” (pág. 27). Luego el tema permanece en silencio. Hasta que en la página 89, en un solo renglón, se propone como línea de acción de una de las estrategias para la protección de los derechos del trabajador, la siguiente: “Diseñar el proyecto de Seguro de Desempleo y coordinar su implementación”. Y ahora sí es todo, absolutamente todo.

Lo que provocó la oposición de los legisladores panistas y (una mayoría de) perredistas, fue que este Seguro de Desempleo se vaya a financiar (“fondear” suelen decir) no con recursos del presupuesto, como se señala en el Pacto por México y porque así se los aseguró además el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, a los diputados y senadores del PRD, sino con recursos de los propios trabajadores del Fondo para la Vivienda.

Aparte de la discusión técnica de si es viable y procedente este origen de los recursos para atender el Seguro del Desempleo, está la parte del engaño con que se manejó el tema. Así, son imposibles los acuerdos.