Opinión

Renovada ola de alta volatilidad, ¿estamos en ‘otro enero’?

La oleada de alta volatilidad ha vuelto. Las tres preocupaciones que al inicio de este año propiciaron el episodio más reciente de alta volatilidad en los mercados financieros internacionales –(1) divergencia de los ciclos de política monetaria en las economías desarrolladas; (2) vulnerabilidad de los países emergentes; y (3) tensiones geopolíticas– han vuelto a la mente de los inversionistas globales. ¿Estamos experimentando ‘otro enero’?, o ahora sí ¿llegó para quedarse?

En enero pasado, el S&P cayó cerca de 4.0 por ciento y la tasa de rendimiento de la nota del Tesoro norteamericano se redujo casi 40 puntos base (pb). Por otro lado, los mercados accionarios en las principales economías emergentes registraron una caída promedio cercana a 6.0 por ciento, las tasas de los bonos gubernamentales de referencia a 10 años aumentaron poco más de 25 pb y las divisas de éstos se depreciaron alrededor de 3.0 por ciento con respecto al dólar. En esos momentos la economía norteamericana observaba una recuperación mucho más vigorosa que en años anteriores, mientras que la disminución en las compras de activos de la Fed (tapering) ya se estaba instrumentando. Asimismo, se estaban ajustando a la baja las previsiones de crecimiento para China y los inversionistas estaban haciendo un análisis profundo de las cuentas externas de los emergentes (e.g. cuenta corriente, deuda externa, inversión extranjera directa, reservas internacionales). En este sentido, la posible reversión de flujos ante un acercamiento de un ciclo de política monetaria restrictiva en Estados Unidos (EU) y una desaceleración del crecimiento de China, hacía evidentes una gran cantidad de vulnerabilidades en la mayoría de los países emergentes.

No obstante lo anterior, la fuerte disminución de la actividad económica en EU –que llevó al PIB a registrar una caída trimestral de 2.1 por ciento entre enero y marzo– disminuyó la preocupación de los participantes de los mercados en torno a una subida de tasa de los Fed Funds antes de lo previsto. Asimismo, la (aparente) efectividad de las acciones que tomaron las autoridades monetarias de los países emergentes –como el incremento de 425 puntos base en la tasa de referencia del Banco Central de Turquía o el uso continuo de reservas internacionales de la autoridad monetaria de Argentina– pararon los ataques especulativos. Así, los precios de los activos fueron gradualmente regresando a los niveles que se encontraban antes de la ola de alta volatilidad de enero.

La renovada ola de alta volatilidad actual se recrudeció la semana pasada. En este contexto, cabe señalar que los principales índices accionarios acumulan pérdidas por arriba de 5.0 por ciento en los últimos 30 días (menos 1.1 por ciento en la última semana), mientras que las tasas de rendimiento de los bonos de referencia están en mínimos del año (e.g. la semana pasada la tasa de rendimiento de los Treasuries de EU a 10 años llegó a ubicarse en 2.13 por ciento, mientras que la del Bund alemán del mismo plazo se situó en 0.76 por ciento). Por su parte, el dólar de EU sigue su tendencia de apreciación, prácticamente frente a todas las divisas. ¿Qué está causando esto? Los mismos tres factores que mencioné al inicio de la presente columna, pero “recargados” (o reloaded à la Matrix).

“Recargados”, porque en el tema (1) la divergencia de políticas monetarias en países desarrollados se ve todavía más amplia, particularmente con la fortaleza de la economía norteamericana y por el otro lado, con la alta probabilidad de que la Eurozona caiga en recesión y deflación muy pronto. Por el lado geopolítico –tema (2)–, el conflicto entre Rusia y Occidente no se ha arreglado, mientras que han surgido nuevas tensiones como el del Estado Islámico (o IS en inglés) en Irak y las protestas en Hong Kong, entre otros. Por su parte, en varios emergentes (tercer factor), la continuación de la caída de los precios de las mercancías (o commodities), particularmente del petróleo y la fortaleza de Estados Unidos, en conjunción con algunos otros procesos electorales –Brasil incluido–, han propiciado otra ola de reversión de flujos, particularmente hacia EU. Por si fuera poco, estos factores están siendo “aderezados” por la preocupación por una epidemia global de ébola.

En octubre e inicios de noviembre habrá una serie de eventos de riesgo. Sin embargo, en mi opinión, el verdadero epicentro de la incertidumbre global es lo que pueda hacer la Fed con la tasa de Fed Funds. Y como no anticipo que vaya a iniciar un ciclo de alza de tasas muy pronto (sino hasta mediados de 2015), auguro que esta renovada ola de alta volatilidad sea ‘otro enero’ o desde un punto de vista más teatral, la ‘segunda llamada’. La ‘tercera’ será cuando estemos muy cerca de la primera alza de tasas del Fed.

*El autor es director general de Análisis Económico de Grupo Financiero Banorte. Las opiniones que se expresan en el artículo no necesariamente coinciden con las del Grupo Financiero Banorte, por lo que son responsabilidad absoluta del autor.