Opinión

Renovada competitividad de México


 
 
México apostó a ser un país exportador de manufactura en los noventa con la firma del Tratado de Libre Comercio con EU y Canadá. Más adelante, sin embargo, fue muy difícil competir con China desde su entrada a la Organización Mundial de Comercio (OMC) en 2001. Con costos laborales ínfimos, una moneda artificialmente subvaluada y costos bajos de transporte, China se convirtió en el primer exportador del mundo.
 
Por el contrario, México quedó condenado a crecer poco por muchos años, con un sector exportador reducido, debido a la mayor participación de China en el comercio mundial y la falta de reformas estructurales que pudieran generar fuentes de crecimiento interno. No por nada, la tasa de crecimiento promedio de México de 2000 a 2010 fue de solo 2.1 por ciento, mientras que la de Brasil, por ejemplo, fue de 3.7%.
 
Sin embargo, la historia ha cambiado. Si bien este año la economía mexicana probablemente crezca solamente entre 2.5 y 3% -debido a un menor dinamismo de la manufactura en EU, restricción fiscal en México y una desaceleración importante en la construcción de vivienda-, en 2011 y 2012 el PIB de México creció a una tasa anual de 3.9%. Cabe señalar que estas altas tasas de crecimiento se observaron aún sin llevar a cabo reformas estructurales.
 
 
Entonces, ¿cómo le hizo México para crecer por arriba de lo que crecía en la primera década de este siglo?
 
 
En mi opinión, esto se debió a la renovada competitividad global que se logró en México, que provocó -entre otras cosas- una inversión importante de empresas de los sectores automotriz y aeroespacial.
 
En mi opinión, esta renovada competitividad tuvo origen en 3 fenómenos: (1) menores costos laborales con respecto a China y otros países con mano de obra 'barata'; (2) depreciación del tipo de cambio con menores presiones inflacionarias, y (3) mayores costos de transporte a nivel global.
 
 
Por un lado, de acuerdo con datos de la OIT, el diferencial de salarios promedio en el sector manufacturero entre México y China era de más de 235% en 2002 -justo un año después de la entrada de China a la OMC-, y éste se ha reducido a menos de 15%.
 
En cuanto al tipo de cambio, recordemos que en los ochenta y noventa, una devaluación del peso contra el dólar de EU normalmente se traducía en una espiral inflacionaria. En este siglo eso ha cambiado de manera significativa. Con un régimen de tipo de cambio flexible y un banco central independiente y responsable, la depreciación que hemos observado del peso en los últimos años ya no ha generado inflaciones rampantes.
 
 
De hecho, de enero de 2000 a la fecha, el tipo de cambio se ha depreciado cerca de 40%, mientras que la inflación ha bajado de poco más de 11% en enero de 2000 a 4.1% en junio de 2013.
 
 
En otras palabras, el peso perdió terreno frente al dólar y aun así la inflación se desplomó y esto generó también que México sea más competitivo internacionalmente.
 
Por el lado de los costos de transporte, cabe señalar que la participación de los productos mexicanos en las importaciones de EU cayó de cerca de 13% en 2001 a 11% en 2005. No obstante lo anterior, dicha participación se recuperó hasta alcanzar un nivel de 14% actualmente.
 
Si bien en los últimos dos años la reducción del diferencial entre salarios, así como la depreciación del tipo de cambio con baja inflación, han sido factores importantes para incrementar la participación de mercado de México en EU, no se habían observado movimientos importantes antes de 2010.
 
En mi opinión, la clave fueron los costos de transporte. De hecho, en 2005 el precio del internacional del petróleo –utilizando el WTI como referencia-, cruzó 'la barrera' de 50 dólares por barril y de ahí se ha mantenido a niveles cercanos a 100 dólares por barril en los últimos años.
 
 
A pesar de esta renovada competitividad internacional, México no puede seguir dependiendo solamente de factores externos para crecer, por lo que es crucial para el país que se lleven a cabo las reformas estructurales en materia financiera, fiscal y energética, que esperamos se aprueben en los próximos meses.
 
 
 
Twitter: @G_Casillas
 
 
Director General de Análisis Económico de Grupo Financiero Banorte.